Dormí en casa de Clara. No porque Mario me pidiera que me fuera, sino todo lo contrario. Sabía que si me quedaba no iba a dejar de darme el coñazo toda la noche, intentando que habláramos del tema, cosa que a mí no me apetecía en absoluto.
Sé que parezco un poco cabrona y que quizás podría haber sido más suave a la hora de dejarle. Pero la experiencia me dice que cuando una intenta ser delicada, hay muchas más posibilidades de que la parte afectada no termine captando el mensaje. La sutileza está muy sobrevalorada.
Me despierta el olor a café recién hecho, cortesía de Clara. Mi amiga es amarillo cobrizo. Es una persona alegre y luminosa, pero si se tocan las teclas adecuadas se convierte en una mujer fogosa y con carácter. Y un poco coñazo, también hay que decirlo.
- ¿Qué es eso de que te largas? - me suelta de repente, corroborando mi diagnóstico
- Si quisiera hablar del tema, me habría quedado en mi casa. O ex-casa, no lo sé. Te aseguro que mi cama es mucho más cómoda que tu sofá. Y echo de menos mi vibrador
Insiste un poco y al final decido contestar sólo para quitármela de encima y que deje de darme la tabarra. Odio cuando la gente se pone en plan "salvador" decididos a salvar a las almas descarriadas. Me jode que no se dé cuenta de que cada palabra que sale de su boca añade 10 kilómetros extra de distancia a mi nuevo destino.
- Hay algo que falla en mi vida y no sé lo que es. No sé si es Mario, mi trabajo, mis padres, mis amigos, esta ciudad... Así que voy a largarme y averiguar de qué se trata
- ¿Y qué pasa si descubres que el problema no está en nada de eso, sino que eres tú?
- Entonces - admito sin tapujos - estoy extremadamente jodida
YA ERA HORA! ;p
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