Sigo jodida por lo de Alberto. Intento contárselo a Tania, pero no tardo en darme cuenta de que, o la zorra de Bea tiene una cómoda Luis XV que se pueda comprar, o no me va a hacer ni puto caso.
Podría intentarlo con Amanda, pero está claro que lo que necesito es hablar con un adulto. Pero como no conozco a nadie que se comporte como tal, termino llamando a Irene.
- Cielo, ¿pero no se suponía que Alberto no te gustaba? - pregunta con su vocecita de pija
- ¡Es cierto, pero eso no le da derecho a esa puta a tratar de robármelo!
Me desea suerte y cuelga. Aún me llevan los demonios, así que hago una nueva llamada.
- ¿En serio quieres que me cuele en su ordenador para que puedas ver todos sus emails? - pregunta un estupefacto Berto - Por última vez, Tessa. No sólo es ilegal, sino que además ¡yo no sé hacer esas cosas! ¿No sería mejor que se lo pidieras a tu amigo el hacker?
- No quiero deberle más favores. Lo que me recuerda que he quedado con él... Hostia puta. ¡Tú sólo descubre cómo hacerlo, Berto, y deja de joderme!
Voy a casa de "Shadow Dancer" para cumplir mi promesa y ayudarle a ligar con la chica de su clase. Le digo que lo que tiene que hacer es invitarla a una fiesta y, una vez allí, enrollarse con su mejor amiga, para que aprenda. Y luego decirle a la cara que no es tan guapa como se cree, que realmente es una idiota del montón aunque se crea muy guay.
Vale, puede que haya proyectado ligeramente mis sentimientos hacia Bea en el consejo que acabo de dar. Pero es tarde para echarme atrás, así que a pesar de la cara de circunstancias del chaval, le juro y le perjuro que sí, que eso dará resultado. Que así logrará ponerla celosa y cachonda.
Lo tiene crudo. Sólo espero que los amigos de la chica no le partan la cara a mi pobre discípulo.
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