Llevo un rato al teléfono con mi madre, aunque en realidad no es necesario. Sé que estamos a cientos de kilómetros de distancia, pero está gritando tanto que podría oírla perfectamente sin necesidad de usar ningún aparato.
"Mamá, por favor, ¿quieres calmarte un poco? Además, lo estás enfocando mal. La cuestión no es si estaba haciendo de stripper sino qué coño hacía papá allí. ¿A eso se dedica cuando dice que está "de viaje de negocios"?"
"Por cierto que cuando que cuando aterrice su avión ya le puedes dar las gracias, que por su culpa al final no me pagaron. ¿Tanto le costaba dejarme hacer mi número? No es como si nunca me hubiera visto desnuda. Os recuerdo la foto que encontrasteis la última vez y..."
"No, mamá, no trabajo como escort. La foto me la saqué porque....¿sabes qué? En realidad la pregunta es qué coño hacías rebuscando entre mis cosas en el ordenador. ¿Pero te lo he echado en cara? No, porque soy una buena hija. No como mi herm..."
"Ah, no. Lo de Rod sí que no es culpa mía. No fui yo quien te ocultó que es una reinona de cuidado. Además, ¿no dices siempre que tendríamos que estar más unidos? Pues mira, ya tenemos algo en común, que a los dos nos encanta comer pollas".
"Vale, me disculpo por el lenguaje. Pero lo digo en serio, creo que el que se haya descubierto es algo bueno. Seguro que ahora que ha salido del armario es más feliz y puede...ah, que su mujer le ha dejado. Y se ha llevado a los niños. Vale, sí, eso es una putada, pero..."
"No, mamá, Dios no te está castigando, no te pongas melodramática. Has descubierto que tu esposo es un viejo verde y tu hijo una marica loca, sí, pero mira el lado bueno. ¿A que ahora en comparación ya no parezco una decepción tan grande? ¿Hola? ¿Mamá?"
La vida es una caja de sorpresas. Antes de colgar suelta una retahíla de tacos que jamás creí que la oiría usar. Hasta usa uno jodidamente ofensivo que yo desconocía, quién lo hubiera dicho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario