viernes, 4 de enero de 2019

39. La otra opción

Estoy caminando por el parque cuando el trilero de hace unos días me reconoce y se me acerca. A decir verdad yo le vi primero, pero agaché la cabeza intentando hacerme la loca. No funcionó.

- ¡Eh! Me debes 20 pavos - suelta así, como quien no quiere la cosa
- ¿Yo? ¡Y una mierda! Es mi comisión por haberte salvado el culo. Con el desastre de gancho que tenías, si no llego a intervenir se te hubiera acabado el chollo, bonito
- Vale, tienes razón. Y para agradecértelo me gustaría invitarte a una copa
- ¿Timar o follar?
- ¿Perdón?
- Vamos, tío, no me insultes. Alguien como tú sólo me invitaría con uno de esos dos propósitos. Así que, ¿de cuál se trata?
- ¿Tienes algo que merezca la pena quitarte?
- Soy pobre como las ratas
- Pues entonces va a ser la otra opción - me dice, sonriendo

Le miro y me lo pienso durante unos segundos. No, Tessa, no seas mentirosa. No te lo piensas. Está como un pan, tú estás cachonda y además te van los tipos malos. Así que acepto la oferta.

Nos presentamos formalmente. Él se llama Nico y yo Olimpia. Me lo llevo conmigo al motel. Sé que en teoría va en contra de mis normas, pero os recuerdo que en menos de una semana estaré lejos de este puto tugurio, así que entre eso y lo del nombre creo que estoy a salvo.

Follamos durante toda la noche. Lo cierto es que veces pienso que todo el rollo del sexo está un poco sobrevalorado. Pero hoy no es uno de esos días. Ni por asomo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario