viernes, 4 de enero de 2019

Previosly on Tessa...

Si recuerdan por dónde iba la historia, enhorabuena. Yo no tenía ni zorra idea y eso que soy quien la escribe. Es lo que tiene haber hecho un paréntesis de casi seis años.

Pero es lo bueno de los amigos del alma. Que de inmediato te pones al día. Así que aquí estamos, sintiendo como si no hubiera pasado el tiempo, teniendo claro hacia dónde tiene que avanzar esto. Bueno, haber escrito los últimos capítulos casi al principio (al estilo del final de "Cómo conocí a vuestra madre") también ayuda un poco.

Empecé Tessa. Dejé Tessa. Recuperé Tessa reescribiendo los capítulos y añadiéndole cosas, porque me parecía que no le estaba sacando todo el jugo. Y ahora, finalmente, lo he dejado tal y como estaba al principio, porque de repente la estructura de capítulos de 20 líneas se me antoja ideal. Se leen rápido y me obligan a seleccionar bien mis palabras y concentrarme en lo que realmente quiero escribir. Si algún día decido recopilar la novela en papel quizás le añada unas miles de palabras. Pero primero acabemos la puta historia, ¿no?

Seguimos la misma dinámica. Capítulo por día comenzando por el 91. Y así seguiremos hasta el 180 o el 215, esa es la horquilla. Dependerá de lo que Tessa diga.

Seis años y jamás abandonó mi cabeza. Es uno de mis personajes favoritos. Me pasa algo que no es habitual: que no sólo me gusta el resultado sino que además disfruto escribiéndola. 

Si me acompañan en el viaje, genial. Si no les interesa, a ver cómo lo digo suavemente: me importa una mierda. Escribo esto para mí. Como siempre debería ser. Porque nunca sabes a quién le gustará lo que haces o quién lo odiará. Pero sí tengo claro que si no acabo esta historia, esta extraña novela, sentiré que me he fallado a mí mismo. Y me quiero demasiado como para permitir que eso suceda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario