viernes, 4 de enero de 2019

75. Hacker

Del creador de "hagamos tratos con la mafia ucraniana" y "estafemos a las triadas chinas", llega "Tessa, conozco a un hacker que puede borrar el mensaje que enviaste a tu vecino".

Por lo general me lo pensaría dos veces antes de seguir cualquier plan que haya sido ideado por Héctor. El problema es que estoy desesperada. Si Javier cumple su amenaza, y estoy segura de que lo hará, va a regresar a su piso esta noche, lo que me deja pocas horas para resolver el marrón.

Y sí, sé que podría haber consultado ya el correo desde su móvil. Pero no lo ha hecho ¿Que cómo estoy tan segura? Porque de haber visto mi foto me habría llamado inmediatamente, babeando.

Voy a la dirección que me escribió Héctor, toco a la puerta y me abre un crío de quince años. Le pregunto por "Shadow dancer" y me contesta que es él. Hay que joderse.

-  Así que mi hacker es un adolescente con acné que no tiene edad para beber alcohol. Genial.
- Y mi cliente es una tía estúpida que no sabe mandar correctamente un email. También mola.

Sí, es un cabroncete contestón. Lo peor no es eso, sino la condición que pone para ayudarme.

- Borro el email si me dejas que te toque las tetas - me suelta tan tranquilamente
- Que te follen, pequeño pervertido
- De acuerdo, nada de tocar. Sólo enséñamelas - y, viendo que sigo con cara de pocos amigos, añade - Venga, Tessa. Si echo un vistazo a la foto voy a verte mucho más que eso...

Tiene razón. Por si fuera poco, no me queda tiempo. Y además, así puedo añadir corrupción de menores a mi ya de por sí variopinto curriculum delictivo. De modo que termino aceptando.

"Shadow dancer" hackea el ordenador y borra el mensaje. Yo cumplo mi parte y le enseño las tetas. A juzgar por la expresión de su cara, yo diría que ha sido un buen negocio para ambos.


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