Por fin he recuperado mi libertad. Se acabó lo de tener que aparentar que soy una persona equilibrada. Tengo de nuevo el piso para mí sola y pienso recuperar el tiempo perdido. De entrada, mi plan para hoy es beber hasta que se acaben las existencias de whisky en toda la puta ciudad.
Esa es la idea... hasta que llaman a la puerta. Mi reciente experiencia me ha enseñado a temer el sonido de mi jodido timbre. Esta vez no es la excepción. Paolo entra con cara de agobio.
- No puedo más - se sincera - Las cosas con Clara están muy raras últimamente y no lo aguanto. Así que, lo siento, Tessa, pero tengo que decirle la verdad. Voy a contarle lo nuestro
Le miro con cierta desilusión, pero lo cierto es que lo veía venir desde hace tiempo.
- Tienes razón - admito - Es lo correcto. Pero, ya que vas a confesar... ¿no podríamos al menos acostarnos una última vez? Me vendría bien echar un polvo...
Hago pucheros y acepta. Estoy cañón, no esperaba menos. Le pido un par de minutos a solas para ponerme algo sexy. Cuando entra en mi dormitorio, lo hace sin camisa y canturreando que vamos a follar, con una amplia sonrisa. Pero la pierde de inmediato al verme aún completamente vestida.
- ¡Paolo! ¿Qué haces aquí y medio desnudo? ¿Quieres engañar a Clara? ¿Y encima conmigo?
Me levanto escandalizada y continúo actuando hasta que salgo de plano. Después vuelvo sobre mis pasos para darle al botón de stop de la cámara de video que había colocado estratégicamente.
- Por si te lo estás preguntando, esto es una grabación que demuestra que has intentado acostarte con una amiga de tu novia, o sea, yo, y que te he rechazado. Así que ahora ve y cuéntale lo que te dé la gana sobre nosotros. Las pruebas demostrarán que eres un cerdo y, además, un mentiroso
Primero mi hermano y ahora Paolo. Parece que le estoy cogiendo el gusto a esto del chantaje.
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