Por la mañana Tania se marcha a trabajar al mismo tiempo que su marido. Pero diez minutos más tarde regresa a casa. No quería que José lo supiera, pero ha pedido el día libre. Lo que no significa que yo vaya a tenerlo, porque en realidad me necesita para trasladar al almacén un sofá tipo puff del que se enamoró días atrás y que quedó en ir a recoger hoy a la tienda.
Por la tarde, en mi constante lucha conmigo misma por ser buena, le doy a Alberto una copia de las llaves de mi habitación. Por si acaso alguna vez me ocurre algo, para que la policía no me encuentre semanas más tarde devorada por una manada de gatos.
Me pregunta si quiero acompañarle al día siguiente por la mañana a correr por el parque. Y le digo que claro, por qué no. Dos de dos. Feliz por mi respuesta, se marcha antes de que yo termine por joder la conversación, como suelo hacer si me dan el tiempo suficiente.
Por la noche quedo con el club de las abuelas para hacer punto. A decir verdad estoy hablando de Raquel y Clara, pero vista la poca marcha que tienen, para mí es como si fueran del Imserso.
Bostezo y digo que estoy cansada, así que recogemos campamento pronto. Cogemos un taxi que deja primero a Clara y luego a Raquel. Le doy las buenas noches y, una vez que me quedo sola, le digo al conductor que me lleve de regreso a donde me recogió. Dar esquinazo, lo llaman.
Bostezo y digo que estoy cansada, así que recogemos campamento pronto. Cogemos un taxi que deja primero a Clara y luego a Raquel. Le doy las buenas noches y, una vez que me quedo sola, le digo al conductor que me lleve de regreso a donde me recogió. Dar esquinazo, lo llaman.
De nuevo en la discoteca, me encuentro con Irene y con sus amigos (ahora ya también míos). César, que es supermegagay, Patricia y otra chusma que no merece la pena nombrar. Me toqueteo con un tipo en la pista de baile pero ni siquiera le dejo que me meta la lengua. ¡Ey, voy progresando!
Regreso a casa, borracha y rendida. No ha sido una jornada especialmente relevante, lo sé. Acostúmbrense. La vida está llena de días así.
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