viernes, 4 de enero de 2019

21. Recuento

Como es domingo, tengo resaca y no voy a hacer nada de provecho, creo que es un buen momento para hacer recuento de todo lo que me ha pasado esta semana. Y si os parece aburrido, os jodéis. Que nadie os obliga a leerlo.

He encontrado a un terapeuta que es gilipollas pero que, por algún extraño motivo, hace que se sienta un poquito mejor. Que al final es de lo que se trata, ¿no?

Me he follado a un tío, me he morreado con otro y le he tenido que cambiar las pilas a mi vibrador. Dos veces.

He ayudado a Tania a llevar al almacén una silla, dos figuritas de porcelana, una batidora y una caja que venía de Nigeria y que, sinceramente, creo que seré más feliz si no averiguo qué contenía.

Mi maleta apareció al tiempo que se desvanecían mis esperanzas de recibir una compensación económica. Creo que se me había olvidado comentarlo. Bueno, pues ahora ya lo saben.

Sumo dos nuevas borracheras. Unos cuantos de miles de neuronas ahogadas en vodka limón. Reserva de aspirinas de nuevo bajo mínimos.

Conocí a una zorra altiva, pija y snob que está llamada a ser mi mejor amiga. 

He puteado de mala manera a mi ex novio y he conseguido que mi vecino se cabree conmigo por no hacerle caso anoche. Supongo que se le pasará tarde o temprano. O no. Hay gente muy rara.

Releyendo la lista me doy cuenta de que, en contra de las apariencias, ha sido una semana bastante movidita. "Tessa, cielo", me dijo. "Quizás tendrías que tomarte las cosas con un poquito más de calma, porque a este paso vas a acabar robando un banco antes de que llegue Pascua".

Estoy hecha una jodida pitonisa. Pero ya llegaremos a eso, no me sean impacientes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario