viernes, 4 de enero de 2019

46. Un día de mierda

¿Quieren saber qué es un día de mierda?

Un día de mierda es que tu hermano mayor, el puñetero niño prodigio de la familia, te despierte a las ocho de la mañana porque no sabe calcular la diferencia horaria que hay desde Hong Kong, o donde cojones esté, para preguntarte qué coño hiciste para que toda tu familia siga aún escandalizada por lo ocurrido en Nochebuena. Puto santurrón comepollas.

Un día de mierda es descubrir que tu banco te está atracando al cobrarte unas comisiones abusivas porque no tienes una jodida nómina. Espero que te vayas a la bancarrota, Banco Santander.

Un día de mierda es torcerte el tobillo y que se te rompa un tacón de tus zapatos preferidos cuando vas a salir de casa, o en mi caso de este motel asqueroso que menos mal que ya voy a perder de vista. Y cabrearte tanto que estampas tu móvil contra una pared y lo rompes también.

Un día de mierda es que Alberto quede contigo y que al verte te eche en cara tu mal humor, como si le hubieras estropeado el plan. ¡Cojones, si no quieres verme de morros no vengas, coño, que nadie te lo ha pedido! No necesito a nadie cerca, y menos si es para tocarme los huevos.

Un día de mierda es que al gilipollas de tu ex le dé por llamarte, a saber para qué. Porque por la mañana pasé de cogerlo y para cuando me entra la curiosidad mi móvil ya ha muerto.

Un día de mierda es darte cuenta de que eres pobre, trabajas como canguro cobrando en negro y las cosas no tienen visos de mejorar. Y encima, me duele la cabeza.

Eso, queridos amigos, es lo que yo llamo un día de mierda.

Cojonudo, 2019. Menuda entrada triunfal. Acabas de llegar y ya te odio con todas mis fuerzas. Tú sí que sabes cómo hacer amigos.




No hay comentarios:

Publicar un comentario