Seguro que existen mejores maneras de sacar el tema. Más elegantes, más comprensivas, más maduras. Pero yo prefiero mantenerme fiel a mi estilo.
- Eres un puto drag queen comerrabos - le digo a Rod, a punto de tener un orgasmo de la emoción
Mi hermano me mira con la cara desencajada. Niega con la cabeza, intentando darle la vuelta a la tortilla y que parezca que estoy loca. Movimiento equivocado. Yo inventé esa puta jugada. Has venido a robar a la cárcel, cabronazo. Y te tengo cogido por los huevos.
- Tessa, no sé de qué estás hablando - sigue erre que erre, hundiéndose aún más en la miseria
- ¿No? Joder, pues he encontrado a tu doble. Es clavadito a ti. Seguro que cuando le mande las fotos a tu mujer se parte el culo de la risa
- ¡No! ¡No! Espera, no mandes nada, por favor. Tú ganas. Me iré de aquí y no te molestaré más
Agacha la cabeza, humillado. Los dos sabemos que la victoria es mía, por lo que no hay motivos para hacer más sangre. Así todavía podrá conservar una pizca de dignidad.
Sí, eso sería lo normal. Pero yo soy una hija de la gran puta nivel pro con mucho rencor acumulado.
- Ayer era una buena oferta. Hoy quiero además 10.000 euros y que le digas a papá que soy la releche y que debería darme dinero para un negocio que quiero montar. Otros 10.000. Así te asegurarás de que no envíe por error estas fotos a todo el mundo como felicitación navideña tardía...
Es consciente de que no voy de farol, así que, a pesar del odio que se percibe en sus ojos, acepta. Me pide las fotos pero me niego a dárselas. Me encanta saber que se levantará todos los días temiendo que no cumpla mi promesa y decida hacer público su secretillo igualmente.
¿Saben qué? Tiene motivos para tenerme miedo. Ahora eres mi puta, Rod. Que no se te olvide.
No hay comentarios:
Publicar un comentario