No voy a ir de hipócrita. Cuando echas tres polvos la misma noche no sirven las excusas tipo "no sabía lo que hacía" y gilipolleces semejantes. ¿Qué estuvo mal? Sí. ¿Que encontrar a un tipo capaz de aguantar durante horas como un campeón y que además es bueno en la cama se considera el Santo Grial del sexo y una debe aferrarse a ello? También.
Pero eso fue anoche. Ahora ya ha amanecido y, sinceramente, me molesta despertarme y ver que Paolo aún sigue a mi lado. Sé que hay mujeres que se cabrean cuando los tíos se largan de estrangis en mitad de la noche. Pero no es mi caso. A mí lo que me jode es lo contrario.
Le despierto sin ningún tipo de delicadeza y le digo que me lo he pasado muy bien, que gracias por todo y que espero que no se ofenda, pero que ya no pinta nada en la habitación.
- Por cierto, sé que eres listo y que no hace falta decírtelo, pero si le cuentas esto a alguien te corto los huevos - añado
Me da la razón. Al parecer mi amenaza no pasa de ser una simple caricia en comparación con lo que le haría Clara si llega a enterarse de que le ha puesto los cuernos. Así que a él más que a nadie le conviene que nos callemos como putas y hagamos como que esto nunca ha pasado.
- Ha sido una cosa de una noche - recalco, por si las moscas
- Lo sé, Tessa. Pero antes de irme, ¿te apetece que lo hagamos por última vez?
Y mientras dice esto se levanta de la cama, totalmente desnudo, para que pueda ver bien la mercancía. No tardamos en volver a estar bajo las sábanas, follando como conejos.
Sé que tengo reservado un palco VIP en el infierno. Y me lo he ganado con creces. Espero que al menos esté situado en una buena zona, con vecinos interesantes.
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