viernes, 4 de enero de 2019

16. Terapia

Aprovecho la tarde del martes para buscar un nuevo terapeuta. Me encanta acudir a consulta. Ahí puedo hablar libremente, sabiendo que al psicólogo no le importo una mierda, que sólo me escucha porque le pago por hacerlo. Puede que los amigos lo hagan gratis, sí. Pero tienen la mala costumbre de luego querer que tú hagas lo mismo por ellos.

He buscado tres candidatos al azar. El primero es un señor con pinta de querer convencerme de que encuentre a nuestro Señor Jesucristo. Y la segunda es una mujer con cara de no haber follado desde que los pantalones de pitillo pasaron de moda la primera vez.

Al menos los dos parecen personas competentes, a diferencia del tercero, un chico de mi edad, despeinado y que desprende un reconocible aroma a alcohol del barato. 

- Hola, soy Héctor - se presenta - Pregunta rápida: ¿tienes pensamientos suicidas?
- ¿Eh? No
- Genial, porque no trato a ese tipo de pacientes. Cuando se mueren resulta casi imposible que sus familias se hagan cargo de lo que te deben. Lo sé por experiencia
- Estás de coña, ¿no?

Se encoge de hombros, mientras se sirve una copa de whisky que se bebe de un solo trago.

- Está bien - digo, poniendo las cartas sobre la mesa - Estoy eligiendo loquero. Y tú realmente tienes más pinta de ser un puto sin techo. Así que ¿por qué debería escogerte a ti?
- ¿Porque necesito el dinero?

Y así Héctor se convierte en mi nuevo terapeuta. Qué puedo decir, el cabrón me ganó con esa respuesta.




1 comentario:

  1. ¿Hay alguna posibilidad de que Tessa me contrate a mí también?

    ResponderEliminar