viernes, 4 de enero de 2019

37. Billete de vuelta

Jesucristo tardó tres días en resucitar. Que es casi lo que voy a necesitar para volver al mundo de los vivos después de la borrachera de la noche anterior. Aunque ahora que lo pienso, la referencia sería más apropiada en Semana Santa, porque lo que se celebra ahora es el nacimiento, ¿verdad? ¡Yo qué coño sé! Me expulsaron de la parroquia por liarme con dos monaguillos al mismo tiempo.

A media tarde logro que la habitación deje de dar vueltas y me levanto con mucha hambre.  Pero, como si fuera una encerrona, en la cocina me encuentro a mi padre, decidido a tener otra de nuestras maravillosas charlas. Ahora siento haberme acabado todo el alcohol la noche anterior.

- Tessa, tenemos que hablar - me dice
- Está bien, siento lo de ayer. De todas formas no fue para tanto, ¿no?

Al parecer tengo algunas lagunas en mi memoria. Porque no recuerdo haberle quitado la peluca a mi tía o limpiarme el vómito con la rebeca de mi tía-abuela. Puede que, después de todo, sí que fuera para tanto.

- Hija, tienes problemas muy serios. Pero me temo que nosotros no podemos ayudarte

Y antes de decir nada más, me entrega un sobre que contiene un billete de avión. ¿Será cabrón? Está intentando librarse de mí con un jodido pasaje...

...en primera clase, más mil euros en efectivo. ¡Mamá, papá, ha sido un placer veros! Os quiero.

Hago la maleta a la velocidad del rayo, les doy dos besos, cojo un taxi y salgo rumbo al aeropuerto. Vale, la idea era pasar aquí todas las navidades. Pero seamos sinceros: la cosa no hubiera funcionado. Soy una mujer a la que le gusta superarse, y después de lo de Nochebuena no quiero ni imaginarme cómo habría sido lo de comerme las uvas con el resto de la familia.



No hay comentarios:

Publicar un comentario