lunes, 29 de abril de 2019

GRACIAS POR TODO, TESSA

He acabado Tessa. He acabado mi segunda novela (en realidad es la tercera, pero de la primera es mejor no hablar) y lo he hecho sólo con seis años de retraso. El lado positivo es que estoy convencido de que el resultado final ha sido mucho mejor gracias a este largo parón. Algo es algo.

No voy a aburrirles mucho tiempo, lo prometo. Sólo unas notas para ponerles al día sobre el pasado, el presente y el futuro.

El pasado es que abandoné Tessa más o menos en el capítulo 90 allá por el 2013. No es la primera historia que dejaba aparcada y no será la última. Pero sucedió una cosa curiosa: el personaje se negaba a abandonarme. Volvía periódicamente a mi cabeza, diciéndome "tienes que acabar esto, tienes que acabar esto". En 2019, harto de la maldita voz, decidí hacerle caso. No podría estar más contento.

He cumplido cada día con un nuevo capítulo. La gracia es que lo he escrito en unos meses en los que la Ley de Murphy ha hecho que me salga el trabajo por las orejas, lo que significa que la mayoría de las líneas se han escrito entre las 23.00 y la 1.00 am cada noche, después de acabar mis obligaciones profesionales y antes de irme a dormir. Uno de los días empecé a teclear a las 3.00 am, no les miento.

(Por cierto, sé que prometí no extenderme, pero no me puedo resistir a desvelar un pequeño secreto y es que toda la novela, y cuando digo toda es TODA, se ha escrito con la canción "Princesas" de Pereza puesta en loop. Sólo en la parte final la alternaba con "El secreto de las tortugas" de Maldita Nerea. Así que ya ven, el setlist de la banda sonora de Tessa es pero que muy reducido).

El presente: pues el blog seguirá abierto hasta el 1 de junio. Intentaré hacer un poco de publicidad, que la verdad es que no he hecho ni el más mínimo esfuerzo por captar lectores (si quieren recomendar el libro, yo encantado. Si no, igual de encantado, todo lo escribí para mí). Y ese día quitaré todos los enlaces.

Mientras, comenzaré a revisar la novela (juro que la reviso una media de seis veces antes de subir cada capítulo, y aún así se cuelan cientos de erratas) y la extenderé unas 20.000 palabras. Me explico. Antes del parón, en 2013, seguía a rajatabla las reglas de "La teoría de lo imposible" (mi anterior novela) de capítulos de 20 líneas. Luego este año me fui soltando un poco y otro poco y otro poco...y así tenemos capítulos cada vez más largos (señal de lo mucho que me estaba divirtiendo)

Pues eso, que añadiré unas cuantas salvajadas a la primera parte de la novela. No cambia nada la trama, es sólo un "bonus track". Y cuando lo tenga todo listo, para finales de año, intentaré sacar la novela en papel. De nuevo para mí, pero si quieren un ejemplar, estoy seguro de que podremos llegar a un acuerdo.

Por cierto que, ahora que le he cogido el gusto a esto de recuperar proyectos a medias, el siguiente será "Mi muerte entre los vivos". Al igual que con Tessa, primero revisaré todo lo que se había publicado y a partir de mediados de junio habrá capítulo nuevo cada día. Es algo muy distinto, una historia muy friki, absurda y por la que también siento mucho cariño (si les pica la curiosidad, rememoren el capítulo 180 de Tessa, en el que hago un improbable crossover entre novelas...)

Y ahora, para acabar toca decir algo sobre el futuro de Tessa. Lo primero es que dudo que haya una segunda novela, en el sentido estricto de la palabra. Creo que este "diario" sólo tiene sentido una vez. Pero al mismo tiempo no estoy preparado para separarme de mi querida antiheroína. De modo que seguiré escribiendo sobre ella, aunque en otro formato. Posiblemente historias cortas, o largas, o vete tú a saber. Ya llegaremos a ello.

Por lo pronto, y si alguien ha llegado hasta aquí, para agradecerte que me hayas aguantado la chapa, he aquí en primicia lo que serán las 6 primeras líneas de la nueva narración de Tessa que prometo que verá la luz antes de que acabe 2019. ¿Preparados? Pues vamos con ese puto principio...



La habitación está completamente a oscuras. Algo me dice que aún no ha amanecido, pero es difícil saberlo cuando estás en un cuarto sin ventanas.

Alguien intenta abrir la puerta con cuidado, pero aún así chirría estrepitosamente, con lo que abro los ojos antes de escuchar incluso la voz de mi invitada.

- Buenos días, hermana Margarita - saludo
- Buenos días, hermana Tessa. ¿Has descansado bien?


(continuará)






206. El final del principio del puto camino

Y ahora sí que hemos llegado al final de la puta historia. Espera un momento, diréis. ¿No habías comenzado dejando claro que esto acababa mal? Ya, porque como habéis comprobado soy la sinceridad personificada y jamás me invento las cosas. ¿Qué queréis que os diga? Me gusta hacerme la interesante, quería tener toda vuestra atención. Joder, si no os parece bien, denunciadme.

En cualquier caso en realidad esto no es el final de nada. Que vaya a dejar de escribir este diario durante una temporada no significa que mi vida se vaya a detener.

Me seguiré levantando (tarde) por las mañanas. Me meteré en mil líos, beberé más de la cuenta y acabaré follándome a tíos que no me convienen. En medio de esto, le enseñaré a Amanda a jugar con los corazones de todos los niños del parque y luego destrozarles sus ilusiones de un plumazo. Como debe ser. Continuaré sumando experiencias, algunas buenas y otras no tanto, porque al final es de lo que se trata.

Hay una cosa en la que no mentía, y es que si pudiera volver atrás en el tiempo, creo que lo repetiría todo tal cual. Incluso las cagadas. Porque los éxitos se disfrutan, pero de los fracasos se aprende. Sin los momentos bajos no habrían llegado las victorias. Te hacen más lista, más fuerte...incluso más hijaputa. Estoy totalmente a favor del hijoputismo como filosofía de vida.

A lo largo de este tiempo he conocido a gente de lo más variopinta. Algunos siguen así, al resto que les follen. Pero ha pasado algo aún más importante: por fin me he conocido a mí misma. Me he escuchado, he hecho las paces con mi caótico interior y ya sé quien soy y qué quiero.

Soy Tessa. Una guapa zorrita egoísta y mentirosa que coquetea con el alcoholismo y que se cree más lista que nadie. Estoy encantada de ser así, no quiero cambiar una pizca. 

No soy la novia de nadie, ni el ideal de nadie ni la puta de nadie. No soy un modelo a seguir ni alguien a evitar. Soy simplemente yo. Que os parezca bien o mal me es indiferente.

Eso es el puñetero mejor final feliz al que uno puede aspirar. Si no lo ves así, es que no has entendido nada de esta puta historia  Quizás te convendría volver a empezar a leerla de nuevo.



A mi madre. 
La jodida mejor madre del mundo. 




domingo, 28 de abril de 2019

205. (Epílogo) En una playa del Caribe

La gente siempre habla de las diferencias culturales, pero a la hora de la verdad todos los habitantes del puto planeta compartimos los mismos vicios. Como la codicia. Sólo así se entiende que el timo de "¿dónde está la jodida bolita?" funcione igual de bien en un parque de una gran capital que en una playa del Caribe.

Haciendo honor a la verdad, Nico causaba más expectación en su antigua ciudad que aquí. No sé si es por la ubicación, por el calor de cojones que hace o porque su público está compuesto mayormente por turistas asiáticos, pero los muy cabrones parecen reticentes a sacar sus carteras.

Rememorando viejos tiempos decido echarle una mano. Me acerco con cara de tontita y hago de gancho. El muy cabrón sigue siendo un profesional, si se sorprende al verme no lo aparenta en absoluto. Pongo un billete de 20 y gano. Después de eso hay bastantes más apuestas, pero puedo asegurar que soy la única que logra un resultado favorable.

Una hora después Nico cierra el chiringuito y, con su chulería habitual, se acerca a donde estoy tomando el sol, con mi bikini verde, relajada aunque expectante. Me incorporo, me sacudo la arena de mis esbeltas aunque no especialmente largas piernas y le saludo.

- De verdad que no me esperaba que siguieras haciendo el truco del trilero - le confieso - Porque por pasta no será
- Es cierto - se ríe - Lo hago para no aburrirme. Y, bueno, nunca se tiene el suficiente dinero
- ¿Me lo dices o me lo cuentas?

Se echa a reír de nuevo, pero por un momento me suena a risa nerviosa. Aunque puede que todo sea producto de mi imaginación y a que a una parte de mí le gustaría verle sudar un poco y no precisamente por el calor. En cualquier caso mantiene la calma, con la espalda erguida y las manos metidas en los bolsillos de sus bermudas.

- ¿Vienes por tu parte del botín? - pregunta, sin aclarar si es una invitación o una advertencia
- No, tranquilo. Ya he pasado página. En realidad estoy con mi amiga Irene. Le apetecía un viaje de relax y recordé que alguna vez comentaste que tu lugar favorito del mundo era Varadero, así que me dije "sugiérele a tu amiga este destino, que a lo mejor tienes suerte". Y mira, la tuve
- Pensé que nunca prestabas atención a lo que dice la gente
- Como ves sigo siendo una caja de sorpresas

Sonrío para cortar cualquier atisbo de tensión. Quizás me paso de simpática, porque Nico me guiña un ojo y pasa su brazo alrededor de mis hombros

- Oye, Tessa...
- Ni se te ocurra tratar de justificarte - le digo sin acritud, pero retirando su mano de mi piel - No hace falta, lo entiendo. Eres un timador, esto es a lo que te dedicas. Culpa mía por ser tan pardilla. Aunque también engañaste a Héctor, lo que me hace sentir un poco menos estúpida
- No eres estúpida
- En realidad sí. Pero me quedo con lo positivo. Pasamos ratos buenos, ¿verdad?
- Increíbles
- Eres el mejor polvo que he tenido nunca. Ya sé que Héctor te lo contó, pero quería que lo oyeras de mis labios.No sé, me apetecía despedirme de ti como es debido

Me da la sensación de que está pensando una buena respuesta que darme, pero que no será del todo sincera. Así que le pongo los dedos en los labios para impedirle que diga nada. Le doy un beso en la mejilla y me despido.

- Adiós, Nico. Mucha suerte con todo
- Lo mismo te digo, preciosa

Comienzo a caminar por la playa sin echar la vista atrás. Si lo piensan bien, Nico está siguiendo el mismo camino que emprendí yo hace unos meses: cambiar de vida y reinventarse en un sitio diferente. Vale, él lo hace con millones de euros y tras traicionar a los que éramos sus socios, pero en cierto modo se enfrenta a los mismos retos personales.

Si hay alguien que sabe lo difícil que es empezar de cero, soy yo. A Nico le falta ahora la parte más difícil, que es hacer nuevos amigos. Por eso, como buena samaritana que soy, he decidido ayudarle a que conozca gente.

De entrada, cuando regrese a la habitación  de su hotel va a conocer a cuatro simpáticos rusos con los que creo que tiene unos cuarenta millones de cosas en común. A decir verdad a uno de ellos, Bartok, creo que ya lo conoce de vista, pero nunca han sido presentados formalmente.

Va a ser una charla interesante, estoy convencida. Aunque breve, esto también. Sí, sé que es posible que en algún momento mi nombre salga a colación. Pero como mi amigo Luca ya les dijo antes de guiarles hasta aquí, yo soy de fiar. Y, aunque esté feo decirlo, me encuentro bajo la protección de los ucranianos. Nico en cambio... qué puedo decir, lo de la historia de unos cómplices en el robo funciona mucho mejor cuando no te pillan a ti solo en un país extranjero con toda la pasta en tu poder.

Adiós, Nico. Tenías una bonita polla bien colocada. Creo que en unas horas habrá cambiado de sitio y ya no tendrá tan buen aspecto.

Seamos serios. He desplegado mi cólera ante personas cuyo único delito había sido colarse en la fila del supermercado. ¿De verdad pensabais que había alguna remota posibilidad de que fuera a permitir que este ladrón hijo de puta se fuera de rositas? 




sábado, 27 de abril de 2019

204. El verdadero color

Ha llegado la hora de pasar página y mudarme. Porque este sitio acumula demasiada historia negativa. Porque debo reinventarme y comenzar de cero. Y sobre todo porque Irene me ha pedido que vaya a vivir a su mansión. Obviamente odio lo de la piscina, el servicio doméstico que me hará la cama, el avión privado y todas esas mierdas. Pero después de lo que hice, tengo que cumplir todos los deseos de mi amiga, aunque sean tan horribles como éste, ejem...

Lo bueno de haber estado a punto de darme a la fuga es que las maletas ya estaban hechas, con lo que la mudanza tarda poco. Pero claro, en mi puta vida nada puede salir a pedir de boca, de modo que me cruzo con Alberto en el pasillo.

- ¿Te vas a algún lado? - pregunta con una mezcla de sorpresa y decepción
- Sí, es lo mejor - contesto sin entrar en detalles
- Fui a verte a la cárcel, pero me dijeron que te habían soltado
- Lo sé
- Y te he dejado como cincuenta mensajes en el móvil
- También lo sé

Niños, un último consejito de vuestra tía Tessa: si una chica no os devuelve vuestros putos medio centenar de mensajes es que o le han robado el móvil o no quiere hablar con vosotros. No, en realidad lo del móvil es mentira, es siempre la segunda opción.

Sí, soy una cerda, una impresentable, una malagradecida... si queréis que me afecten vuestras palabras, probad con calificativos que nadie me haya dicho antes. Sigo pensando que Alberto es un gran tipo y le agradezco en el alma que fuera a verme a la prisión y que siga creyendo en mí y que esté enamorado de una servidora. Pero seamos sinceros, no tenemos nada que decirnos.

¿La verdad? Me he aburrido de él. Sé que es injusto y que es un buen tío, y que no hay muchos así en este mundo y que se merece algo mucho mejor en la vida. Pero esa es la putada, que la vida no es justa. No es como en las películas. No ganan los buenos ni las chicas caemos rendidas ante el tipo patoso que nunca nos ha abandonado. Es una puta mentira.

No, nos pirran los malos o al menos los que están buenos. Los muy gilipollas. Si un tío no tiene un lado oscuro, sus posibilidades de ligar bajan estrepitosamente. Oh, sí, escandalizaos y gritad que eso no es verdad. Pensad en todos los casos de tipos con un corazón de oro que ahora están casados con la antigua animadora del instituto. Venga, no os cortéis. Cuidado no tengáis que usar matemáticas avanzadas para hacer cálculos tan complejos.

Alberto me acogió cuando llegué aquí. Me consiguió este piso. Me introdujo en su grupo de amigos. Que luego resultaron ser una panda de gilipollas, pero eso no es culpa suya. Me trató con respeto, con cariño. Dejó a su novia por mí. Me dio todo el tiempo del mundo. Creyó en mí y hasta estaba dispuesto a criar al hijo de otro hombre. No soy imbécil, todo esto dice mucho, muchísimo de él.

Pero si no estoy enamorada, no estoy enamorada. No se sale con nadie por compasión. El Papa puede ser un gran tipo, pero no le haría una mamada de agradecimiento. Porque las cosas no funcionan así. Tus sentimientos van por libre, domesticarlos adrede es una forma de prostitución. Nunca debes conformarte con nada inferior a tus sueños. Por locos que sean, por alto que hayas puesto el listón. Seré una hija de puta, pero aún no me he rendido en la búsqueda de mi felicidad.

Siendo sincera, creo que ese es el motivo por el que su antigua novia le puso los cuernos y le abandonó. Me sigue jodiendo por él, pero una parte de mí la entiende. Porque ser bueno no significa ser interesante. De veras que lo siento, pero yo no hice las jodidas reglas.

- Entiendo que necesites tiempo después de esta experiencia tan traumática. Pero quiero que sepas que te esperaré
- ¿Qué? No, no tienes que esperarme
- No me importa, quiero hacerlo
- ¡Pero yo no! Joder, Alberto, no hay un nosotros. Nunca lo ha habido. Nunca lo habrá
- Pero dijiste que me querías
- Te mentí, ¿vale? Mentí porque odio a Bea y quería putearla. Ah, y por cierto, tampoco estoy embarazada. Y robé el puto dinero. Y...joder, esto no me lo esperaba, qué bien sienta decir la verdad para variar

Sé que parezco una insensible, pero juro que sé lo que me hago. Alberto necesita oír esto y necesita oírlo de la forma más cruda posible. Para que me baje de ese puto pedestal imaginario en el que me puso el día en que me vio con mis bragas negras la primera vez.

Porque, no nos engañemos. Es un buen tío, pero en el fondo, muy en el fondo, lo que quiere es follar conmigo. Tras pasar por el altar y con un par de críos en la foto, estupendo, pero aún así lo que quiere es follar. Demostrar que es mejor que el resto. Que me merece. Que es lo mejor a lo que yo puedo aspirar. Que debería darle las gracias por ser como es y mojar mis bragas porque me traiga el desayuno a la cama.

Detrás de cada buena acción hay un punto de egoísmo. Alberto es color rojo. Pero un rojo que mezclas con azul, con blanco, con todos los malditos colores, y obtienes otras tonalidades menos llamativas, menos puras, más terrenales.

Alberto se queda en silencio y su gesto se vuelve sombrío. Primero está en estado de shock. De ahí pasa a la sorpresa y de ahí...al odio.

- Tenían razón. Todos tenían razón sobre ti. Eres mala persona - me suelta
- ¡Sí, joder! ¡Al fin lo ves! ¡Aleluya!
- No comprendo cómo no me di cuenta antes. Lo engañado que estaba
- ¡Exacto! Mira, está muy bien ir de caballero andante y creer en las causas perdidas. Pero si todo el mundo te dice que ese animal es una cebra y tú insistes en que es un caballo...pues no, coño, 99 de cada 100 veces la mayoría tiene razón, aunque joda tener que admitirlo

Creo que no está valorando del todo que me muestre de acuerdo con sus aseveraciones. Es más, creo que le están encabronando aún más. Nunca le había visto tan encendido, tan fuera de sí.

- ¡Hija de puta! - me grita, terminando de perder todos los papeles - Me has jodido la vida
- Yo no he hecho nada, guapo. El único responsable de tu vida eres tú. Nunca quise esa responsabilidad. Y si decidiste unilateralmente fiarte ciegamente de mí...error. Sé que ahora estás jodido, pero mira qué lección tan valiosa para el futuro
- Siempre estás clasificando a los demás en colores. Pero después de lo que me has hecho, de cómo te has comportado. ¿qué color eres tú?

Le miro fijamente.

- ¿Yo? Soy Tessa. El puto arcoiris. No existe un único color que pueda acercarse a describirme

Se acabó la conversación, porque ya me he cansado. No vamos a llegar mucho más lejos en este debate, así que cojo mis cajas y me marcho, sin mirar atrás, fingiendo que no escucho la sarta de insultos que me está dedicando. Tampoco se lo tengo en cuenta. Que te rompan el corazón rara vez saca lo mejor de nosotros mismos.

Se le pasará y entonces me llamará. Pero para entonces ya le habré bloqueado. Porque a veces un final tiene que ser un final. Me ha cansado de la adoración. Ahora que me vuelvo a querer lo suficiente, sí que ya no me importa absolutamente nada lo que los demás piensen de mí. Es una putada para Alberto, lo sé. Pero es una jodida, grandiosa victoria para mí.




viernes, 26 de abril de 2019

203. Amigas

Me levanto relativamente pronto, a eso de las once de la mañana. Mi estómago ruge de hambre, pero cuando abro la nevera me doy cuenta de que está completamente vacía. Maldigo mucho y usando expresiones de lo más variopintas, pero por más insultos que profiero los alimentos no aparecen mágicamente, así que me toca vestirme e ir al supermercado a por provisiones.

Regreso silbando, pero mi buen humor se va a la mierda al comprobar, de regreso, que Irene está delante de mi piso. Joder. Sabía que este encuentro se produciría tarde o temprano, que no iba a poder huir de ella toda la vida. Pero aún así confiaba en tener algo más de tiempo para prepararme.

Tiene los brazos cruzados y un rictus serio. Al menos lleva puestas las gafas de sol, con lo que no soy capaz de ver cómo me atraviesa con su mirada acusadora. Me acerco con la cabeza gacha.

- Hola - saludo
- Hola
- Fuiste tú quien retiró la denuncia, ¿verdad? - pregunto con timidez, sin tener claro si debería darle las gracias o preguntarle por qué hizo semejante tontería. Aunque en realidad sé por qué lo ha hecho. Y debería agradecérselo, vaya que sí
- Siento haber tardado tanto, me costó convencer a mi junta directiva. Al final les tuve que decir que me había hecho un lío y que no faltaba nada. Y que lo de la ventana rota fue cosa de alguno de mis jardineros. Menos mal que tuve una buena maestra en el arte de mentir

Me quedo callada. Por primera vez en mi puta vida no me salen las palabras.

- Mientras, por si las moscas, te envié a Martin, para que cuidara de ti. ¿Hizo un buen trabajo?

Asiento con la cabeza, como una niña pequeña. Joder, Irene sí que sabe cómo hacerme sentir culpable. Me sonrojo, sintiéndome peor de lo que me he sentido últimamente. Que ya es decir.

- No tengo el dinero que falta - me disculpo - Así que si quieres volver a denunciarme...
- ¡Me importa una mierda el dinero! - estalla, dolida - ¿Por qué lo hiciste, Tessa? Si necesitabas algo sólo tenías que pedírmelo
- ¡Lo sé! Yo estaba... lo que pasó...en realidad... no, joder, no voy a buscar ninguna excusa barata. Te mereces algo mejor
- Por supuesto que sí 

Se hace el silencio y quiero largarme de allí a toda prisa. Pero clavo los pies en el suelo y acepto la penitencia. Me merezco escuchar todo lo que me quiera echar en cara, por doloroso que sea. Hay que estar a las duras y a las maduras.

- Dime una cosa. ¿Realmente te caía bien o fue todo un truco para robarme?
- ¡Por supuesto que...! No sé cómo puedes... - bajo el tono hasta convertirlo prácticamente en un murmullo - Era verdad, aunque no me creas
- Te creo. Martin me contó todo lo que pusiste en tu diario - se queda unos segundos en silencio - ¿Entonces estas últimas semanas estabas rara por el tema del robo?
- ¡Joder, pues claro que sí! ¿Por qué iba a ser si no?
- No sé, pensaba que a lo mejor ya te habías aburrido de mí

Quiero llorar. Juro que quiero llorar. Y quiero pedirle perdón, pero no hay nada que pueda decir o hacer que vaya a mejorar esta situación, así que opto por regalarle mi silencio esperando que entienda lo que simboliza.

- Estoy muy enfadada contigo - confiesa
- Lo sé. Y tienes motivos de sobra para estarlo
- No vas a tener nada fácil que te perdone
- Lo entiendo
- Para que tú y yo estemos en paz, vas a tener que invitarme a cenar esta noche a un sitio caro
- Irene, cielo, me encantaría, pero estoy sin un duro. Por eso te robé, ¿recuerdas?
- Vale, yo invito. Pero tú te encargas de hacer la reserva
- Lo que quieras

Saca su tarjeta de crédito del bolso y me la da.

- Toma, para que hagas el pago. El PIN es 0291
- Cariño, no creo que sea una buena idea que me des esa información, en serio

Pero hace como si no me escuchara. Guardo la tarjeta y comienza a hablarme sobre la recepción de Roma y un tipo guapísimo que conoció, pero que cree que está casado. Y justo en ese momento, mientras reprimo las lágrimas, me doy cuenta de que quiero con locura a esta mujer. No es por el dinero, ni por haberme librado de la cárcel. Es porque...joder, porque es mi amiga. Todos deberíamos tener a alguien así en nuestras vidas.

Tengo claro que si Irene algún día necesita un riñón, puede contar conmigo. No le daré ninguno de los míos, eso por descontado. Pero rajaré a quien haga falta por ayudar a esta estúpida cabeza de chorlito. La única persona que ha sido capaz de enseñarme algo útil. Una lección que prometo que no voy a olvidar.






jueves, 25 de abril de 2019

202. Final de terapia

Han pasado 24 horas y la policía aún no ha venido a buscarme, así que parece que sí, que soy libre. Ahora que lo pienso, confío en que también hayan dejado salir al pobre Berto de la cárcel. Tendría que pasar por la comisaría para asegurarme, pero es que no me apetece dejarme ver por ese lugar... A la mierda, seguro que está bien. Creo. Espero.

Sé que no debería confiarme, que aún no estoy fuera de peligro, pero no puedo evitarlo y le mando un mensaje en clave a Héctor. Llamadlo curiosidad, amistad, estupidez congénita... el caso es que, con todo lo que ha pasado, me gustaría verle una vez más.

Nada más enviar el mensaje me siento estúpida. Mi psicólogo es un tipo listo y poco dado a los apegos emocionales, así que si aún sigue en la ciudad posiblemente quemará el teléfono en cuanto vea que me estoy saltando las reglas al contactar con él. De verdad que es lo que pienso. Por eso me sorprende tanto que me responda y se ofrezca a encontrarse conmigo esa noche.

Nos vemos en medio de ninguna parte, como si estuviéramos jugando a los espías en versión cutre. Es una de estas cosas a las que sólo dos tarados como nosotros podríamos encontrarle la gracia. Mi psicólogo se ha teñido el pelo de rubio platino y se ha dejado una espantosa barba descuidada que hace que me descojone de la risa nada más verle.

- Menos cachondeo, ¿eh? - me dice, intentando no partirse el culo de risa

Quiero darle un fuerte abrazo. Pero me doy cuenta de que eso me puede hacer parecer una jodida blandengue, así que me contengo. Sólo que de inmediato cambio de idea, me digo "qué coño" y le estrujo entre mis brazos, feliz de ver que está bien.

- Siento que te pillaran - dice con sinceridad - Y gracias por no delatarme

Me encojo de hombros, como si nunca hubiera habido otra opción. En realidad no la había. Sé que es difícil de creer en alguien con un código moral tan laxo como el mío, pero así es. Lo de chivarme jamás se me pasó por la puta cabeza, pasara lo que pasara.

Las cosas como son, no estoy segura de que Héctor hubiera hecho lo mismo por mí. Pero quiero creer que sí. Aunque su expresión me confirme que no tuvo nada que ver con lo de Martin. No lo sé, a lo mejor le compré tiempo no porque yo sea buena persona, sino porque los dos somos seres horribles hechos el uno para el otro. Ya saben, Dios nos cría y nosotros la liamos parda.

- Oye, Tessa, sabes tan bien como yo que es arriesgado que nos veamos. Pero no podía irme sin darte lo tuyo
- Olvídalo, Héctor, no voy a coger ni un puto euro. Creo que ya he aprendido la lección, lo mío con la riqueza es un amor imposible.
- ¿Qué? ¡Pues claro que no pienso compartir mis ganancias!. Me refería a la factura de la última sesión. Con todo el lío jamás la pagaste y...

Por un momento me lo creo, ¿vale? Joder, tampoco resulta tan inverosímil. Se me enciende toda la cara y estoy a punto de estallar cuando veo cómo comienza a descojonarse y entiendo que he picado como una pardilla. Le insulto y me echo a reír también.

- ¿Estás segura de que no quieres la mitad? - pregunta, ya en serio
- Completamente. Al 90 por ciento. 50. Mejor no me lo ofrezcas de nuevo, ¿quieres?

Es hora de despedirnos. Descubro que, pese a todas las gilipolleces que digo habitualmente, me resulta muy difícil decirle adiós a la gente a la que quiero.

- ¿Te vas esta misma noche?
- Sí
- ¿Destino?
- Sabes que no puedo contártelo 
- Como si me importara una mierda 
- En cualquier caso, sólo llevo equipaje de mano. Llámame desconfiado, pero no me gusta facturar una maleta llena de dinero. Este mundo está lleno de ladrones

Nos miramos y sonreímos como idiotas. Más o menos como lo hace la gente normal a diario. La gente que no va por ahí robando a chinos, rusos y amigas ricas. La gente que no traiciona a sus amigos, miente y hace mil mierdas moralmente reprobables. La gente aburrida, vaya.

Se da media vuelta y comienza a caminar cuando grito su nombre y le hago volverse. Como en las jodidas películas.

- Me has tratado durante medio año, pero nunca me dijiste qué hay de malo conmigo. Cuál es mi jodido problema. Me gustaría conocer tu evaluación sincera.

Héctor me mira, se encoge de hombros y sonríe.

- No te pasa nada malo, Tessa. Eres una tipa cojonuda. Con problemas, dudas y sentimientos encontrados. Como todo el mundo. Sólo que la gente tiende a engañarse sobre lo patéticas que son sus vidas y tú intentas solucionarlo. Eso te hace ser mejor que la media. En realidad creo que eres extraordinaria
- Joder, me vas a hacer llorar - digo - ¿Y cuándo llegaste a esa conclusión?
- El día que te conocí, idiota.
- ¿Y por qué cojones no me lo dijiste?
- Porque necesitaba que siguieras viniendo a consulta. Si no, ¿cómo iba a continuar cobrando?

Empiezo a reír como una loca. Jodido terapeuta chiflado. Cómo lo voy a echar de menos.




miércoles, 24 de abril de 2019

201. Nuevos interrogantes

No tengo ni puta idea de lo que acaba de pasar y, siendo sincera, tampoco es que me interese mucho. Salgo a toda leche de la comisaría antes de que los polis cambien de opinión. Si se trata de un error, quiero estar muy, pero que muy lejos, cuando se den cuenta.

Me subo en el coche de Martin y le pido que acelere, como si acabáramos de atracar la comisaría y tuviéramos que huir a toda ostia. Me jura y me perjura que no tengo nada de lo que preocuparme, pero dado que si se equivoca él no será quien se pase seis años a la sombra, prefiero poner tierra de por medio.

Damos vueltas por la ciudad hasta que me tranquilizo. Me deja en la puerta de mi casa. Bajo del coche, aún en estado de shock, pero feliz como si me hubieran hecho descubrir del mejor modo posible que soy multiorgásmica.

- Supongo que esto es un adiós - le digo, agradecida - Es una lástima que hayamos podido pasar tan poco tiempo juntos, Martin. Me caes bien
- Tú a mí también, Tessa. Pero no te vas a librar de mí tan fácilmente. Llámame exagerado, pero dada tu afición a meterte en líos algo me dice que no será la última vez que nos encontremos

Estoy a punto de protestar, pero cierro la boca. ¿Para qué negar lo evidente?

- Hasta el próximo crimen entonces - sonrío mientras me revuelvo el pelo - ¿Seguro que estoy libre? ¿No es ninguna clase de trampa para atrapar a Héctor?
- Te lo juro
- Vale. De todos modos, si le ves, dile que se ande con cuidado y que intente largarse de la ciudad lo antes posible
- ¿Sabes? Sigues dando por hecho que fue Héctor quien me contrató, cuando lo cierto es que ni siquiera lo conozco
- Que te follen, Martin. Me estás tomando el pelo

Se encoge de hombros y se mantiene en silencio. El muy cabrón ya me ha hecho dudar.

- No, en serio, no me jodas - sigue en silencio - Si no te llamó él, entonces ¿para quién trabajas?

Me guiña un ojo y arranca el coche, dejándome con la intriga, lo que me jode mucho. Tampoco tengo ni idea de por qué estoy libre, y me molesta no saberlo. Pero más me molestaría pudrirme seis años en la cárcel, así que creo que puedo soportar una pequeña dosis de misterio.

Ya aclararé todos los interrogantes. Ahora mismo lo único que quiero es sumergirme en un baño de espuma, tomar una copa de vino y darme placer. Pensándolo bien, creo que puedo ganar tiempo y cumplir todos mis deseos al mismo tiempo.