Si haces algo malo, al menos hazlo bien. De modo que aparco mis remordimientos y doy rienda suelta a mi talento como actriz para mostrarme sorprendida e indignada cuando Irene me llama para decirme que le han robado.
Modestia aparte, debo decir que lo clavo en mi interpretación de amiga preocupada. Pero siendo sincera da bastante igual. Irene está tan alterada que no deja de hablar, sin prestar atención a una sola de mis palabras. Podría confesarle a gritos que fui yo y muy posiblemente no se enteraría.
Quedamos en su mansión, tras asegurarle que me voy a dar toda la prisa del mundo en llegar. Me pongo unas zapatillas cómodas, cojo las gafas de sol y pillo un taxi. En otras circunstancias me dolería gastar así el dinero, pero tal y como están las cosas creo que puedo permitírmelo. Aparte de que el gesto me dará puntos extras como amiga, que nunca están de más cuando quieres alejar cualquier atisbo de sospecha.
Llego a mi destino. Pago la carrera, cierro la puerta del taxi y abrazo a Irene, que ya me estaba esperando en la puerta.
- ¿Qué ha pasado? - pregunto demostrando mi máster en falsedad
- ¡Me han robado! - exclama Irene. Su voz es tan triste que me rompe el corazón
- ¿Y qué se han llevado?
- No lo sé. Han saqueado la caja fuerte, que es lo que tengo para los gastos cotidianos, así que siendo sincero no tengo ni idea de cuanto dinero había
Y así de repente vuelvo a no sentirme tan mal por lo que he hecho.
- Encontré una ventana rota, así que supongo que el ladrón entró por ahí
- Joder, ojalá ayer no me hubiera tocado estar toda la mañana con Amanda en el parque, para haber podido pasar por la empresa de seguridad como querías y...
...y no sé para qué coño me molesto en intentar colar mi coartada con sutileza si a Irene le sigue importando una puta mierda lo que yo tenga que decir. Ella sigue a lo suyo.
- No hay huellas ni pistas. Quien quiera que fuera tenía que tratarse de un profesional
- Es una putada que no haya entonces manera de atraparlo
- Bueno, está el tema del chip
- Claro, el... ¿de qué estás hablando?
- La bolsa negra que se llevaron. En uno de los dobladillos lleva un chip de rastreo o algo así. No sé, fue idea de mis contables, yo sólo lo instalé para que me dejaran en paz. Pero si el ladrón no se ha desecho de la bolsa, podríamos conocer su ubicación
- Eso es genial - miento, sin convicción - ¿Y cuando vais a poner en marcha el chip de rastreo?
- En cuanto te vayas. Para activarlo hace falta una clave que creo que tengo apuntada en mi libreta, y le prometí a la policía que se la daría lo antes posible
- Ojalá funcione - digo, cruzando los dedos y forzando una sonrisa que más bien parece un ictus
Fuck.
Fuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckfuckydoblefuck.
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