sábado, 6 de abril de 2019

183. Pastor Dan

El Pastor Dan es color nata. A primera vista parece blanco inmaculado, pero si te fijas bien está repleto de grumos en los que puedes identificar una leve tonalidad gris ceniza. Y siempre resulta jodidamente empalagoso.

Anoche, tras el shock inicial, y después de cinco minutos de cortesía, logré quitármelos de encima. Pero mi hermano y su nuevo amigo del alma son más pesados que los putos Testigos de Jehová, porque cuando vuelvo de cuidar de Amanda ahí los tengo, de nuevo en la puerta, esperándome.

Los diviso nada más entrar en el portal, pero aunque trato de contener la respiración y volver a salir con la misma, en plan ninja, los muy cabrones reparan en mi presencia, obligándome a abortar la huida. Me cago en mi puta suerte.

- ¿Se puede saber qué cojones quieres? - le pregunto a Rod, en mi mejor versión de amor fraternal
- Pues felicitarte por tu cumpleaños
- Eso fue ayer. Ya me felicitaste. Gracias por la visita. Podéis volver a la sede central de nuestra secta homófoba a cantar Cumbayá o lo que cojones quiera que hagáis en esa mierda de sitio
- Venga, hermanita. Sólo quiero que hables con el Pastor Dan. Creo que te puede ayudar tanto como me ha ayudado a mí
- ¿Va a hacer que dejen de gustarme los hombres? Porque para un puto hobbie divertido que tengo, ya sería mala ostia que me lo quitara...
- No me refiero a eso y lo sabes - señala mi estómago - Piensa en lo que tienes ahí

Lo único que tengo es una barriga que ruge por el hambre y un hígado que suplica piedad, pero al que ya me he acostumbrado a ignorar. Pero Rod aún cree que en unos meses será tío, así que me toca joderme, ceder y dejar que pasen al interior de mi casa.

Sólo que Rod no entra. Dice que tiene no sé qué recados que hacer. Una puta mentira para dejarme a solas con el Reverendo comemierda. En realidad hasta lo agradezco. Puedo saltarme las formalidades y atacar directamente a la yugular.

Entramos. Me sirvo un vaso de agua (me cago en las putas embarazadas y sus restricciones) pero paso de ofrecerle nada. Tampoco le invito a tomar asiento, pero igualmente se aposenta en el sofá. Me siento a su lado y le observo fijamente.

- ¿Por qué diablos has venido con mi hermano hasta aquí? ¿Es alguna clase de estafa? - pregunto
- Me temo que no
- ¿Es porque quieres follar conmigo?
- No te ofendas, pero no
- ¿Quieres follar con mi hermano?

Se echa a reír de un modo que me resulta de lo más cargante.

- Rodrigo ya me había advertido sobre ti y lo desconfiada que puedes llegar a ser. Pero, como le dije, estoy acostumbrado a tratar con gente complicada
- Yo que tú no me subestimaría. La última persona que lo hizo vendió su vestido de boda en el cash converter
- Tessa, lo creas o no, sólo quiero traerte la palabra de Dios. Nada más. Y nada menos

Me quedo en silencio y pensativa unos segundos.

- ¿Seguro que no estás intentando follar conmigo?
- Te lo juro

Me coge las manos, lo que me hace estar a punto de repetir la pregunta por tercera vez. Me ve las intenciones y me suelta, dejándome con la palabra en la boca.

- Sé que te resistes a aceptarlo, pero tu hermano es ahora mucho más feliz. Sólo estaba confundido con respecto a su sexualidad, pero con la ayuda de Dios y nuestra comunidad está volviendo a recuperar el control de su vida...y a su familia. Tus problemas son otros, lo sé, pero sinceramente creo que también podría ayudarte. Sé que piensas que ya no hay solución para ti, pero te equivocas. Dios te ama. Y por tanto yo también
- O sea, que quieres follarme
- Es otra clase de amor
- Sí, eso mismo dicen todos los tipos y luego en cuanto me descuido están tratando de metérmela
- Siento oír eso, pero no es mi caso

Suspiro profundamente. El muy bastardo está aguantando la embestida.

- La verdad es que aún no sé si eres un estafador, un pervertido o un loco que cree realmente en lo que está diciendo - admito - Y eso me preocupa
- ¿Temes estarme juzgando mal?
- Oh, no te confundas - le aclaro - Eso me importa una mierda. En cualquier caso el resultado va a ser el mismo: te voy a comer vivo. La única diferencia estriba en cuanto voy a disfrutar cuando lo haga




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