La gente siempre habla de las diferencias culturales, pero a la hora de la verdad todos los habitantes del puto planeta compartimos los mismos vicios. Como la codicia. Sólo así se entiende que el timo de "¿dónde está la jodida bolita?" funcione igual de bien en un parque de una gran capital que en una playa del Caribe.
Haciendo honor a la verdad, Nico causaba más expectación en su antigua ciudad que aquí. No sé si es por la ubicación, por el calor de cojones que hace o porque su público está compuesto mayormente por turistas asiáticos, pero los muy cabrones parecen reticentes a sacar sus carteras.
Rememorando viejos tiempos decido echarle una mano. Me acerco con cara de tontita y hago de gancho. El muy cabrón sigue siendo un profesional, si se sorprende al verme no lo aparenta en absoluto. Pongo un billete de 20 y gano. Después de eso hay bastantes más apuestas, pero puedo asegurar que soy la única que logra un resultado favorable.
Una hora después Nico cierra el chiringuito y, con su chulería habitual, se acerca a donde estoy tomando el sol, con mi bikini verde, relajada aunque expectante. Me incorporo, me sacudo la arena de mis esbeltas aunque no especialmente largas piernas y le saludo.
- De verdad que no me esperaba que siguieras haciendo el truco del trilero - le confieso - Porque por pasta no será
- Es cierto - se ríe - Lo hago para no aburrirme. Y, bueno, nunca se tiene el suficiente dinero
- ¿Me lo dices o me lo cuentas?
Se echa a reír de nuevo, pero por un momento me suena a risa nerviosa. Aunque puede que todo sea producto de mi imaginación y a que a una parte de mí le gustaría verle sudar un poco y no precisamente por el calor. En cualquier caso mantiene la calma, con la espalda erguida y las manos metidas en los bolsillos de sus bermudas.
- ¿Vienes por tu parte del botín? - pregunta, sin aclarar si es una invitación o una advertencia
- No, tranquilo. Ya he pasado página. En realidad estoy con mi amiga Irene. Le apetecía un viaje de relax y recordé que alguna vez comentaste que tu lugar favorito del mundo era Varadero, así que me dije "sugiérele a tu amiga este destino, que a lo mejor tienes suerte". Y mira, la tuve
- Pensé que nunca prestabas atención a lo que dice la gente
- Como ves sigo siendo una caja de sorpresas
Sonrío para cortar cualquier atisbo de tensión. Quizás me paso de simpática, porque Nico me guiña un ojo y pasa su brazo alrededor de mis hombros
- Oye, Tessa...
- Ni se te ocurra tratar de justificarte - le digo sin acritud, pero retirando su mano de mi piel - No hace falta, lo entiendo. Eres un timador, esto es a lo que te dedicas. Culpa mía por ser tan pardilla. Aunque también engañaste a Héctor, lo que me hace sentir un poco menos estúpida
- No eres estúpida
- En realidad sí. Pero me quedo con lo positivo. Pasamos ratos buenos, ¿verdad?
- No eres estúpida
- En realidad sí. Pero me quedo con lo positivo. Pasamos ratos buenos, ¿verdad?
- Increíbles
- Eres el mejor polvo que he tenido nunca. Ya sé que Héctor te lo contó, pero quería que lo oyeras de mis labios.No sé, me apetecía despedirme de ti como es debido
- Eres el mejor polvo que he tenido nunca. Ya sé que Héctor te lo contó, pero quería que lo oyeras de mis labios.No sé, me apetecía despedirme de ti como es debido
Me da la sensación de que está pensando una buena respuesta que darme, pero que no será del todo sincera. Así que le pongo los dedos en los labios para impedirle que diga nada. Le doy un beso en la mejilla y me despido.
- Adiós, Nico. Mucha suerte con todo
- Lo mismo te digo, preciosa
Comienzo a caminar por la playa sin echar la vista atrás. Si lo piensan bien, Nico está siguiendo el mismo camino que emprendí yo hace unos meses: cambiar de vida y reinventarse en un sitio diferente. Vale, él lo hace con millones de euros y tras traicionar a los que éramos sus socios, pero en cierto modo se enfrenta a los mismos retos personales.
Si hay alguien que sabe lo difícil que es empezar de cero, soy yo. A Nico le falta ahora la parte más difícil, que es hacer nuevos amigos. Por eso, como buena samaritana que soy, he decidido ayudarle a que conozca gente.
De entrada, cuando regrese a la habitación de su hotel va a conocer a cuatro simpáticos rusos con los que creo que tiene unos cuarenta millones de cosas en común. A decir verdad a uno de ellos, Bartok, creo que ya lo conoce de vista, pero nunca han sido presentados formalmente.
Va a ser una charla interesante, estoy convencida. Aunque breve, esto también. Sí, sé que es posible que en algún momento mi nombre salga a colación. Pero como mi amigo Luca ya les dijo antes de guiarles hasta aquí, yo soy de fiar. Y, aunque esté feo decirlo, me encuentro bajo la protección de los ucranianos. Nico en cambio... qué puedo decir, lo de la historia de unos cómplices en el robo funciona mucho mejor cuando no te pillan a ti solo en un país extranjero con toda la pasta en tu poder.
Va a ser una charla interesante, estoy convencida. Aunque breve, esto también. Sí, sé que es posible que en algún momento mi nombre salga a colación. Pero como mi amigo Luca ya les dijo antes de guiarles hasta aquí, yo soy de fiar. Y, aunque esté feo decirlo, me encuentro bajo la protección de los ucranianos. Nico en cambio... qué puedo decir, lo de la historia de unos cómplices en el robo funciona mucho mejor cuando no te pillan a ti solo en un país extranjero con toda la pasta en tu poder.
Adiós, Nico. Tenías una bonita polla bien colocada. Creo que en unas horas habrá cambiado de sitio y ya no tendrá tan buen aspecto.
Seamos serios. He desplegado mi cólera ante personas cuyo único delito había sido colarse en la fila del supermercado. ¿De verdad pensabais que había alguna remota posibilidad de que fuera a permitir que este ladrón hijo de puta se fuera de rositas?
Seamos serios. He desplegado mi cólera ante personas cuyo único delito había sido colarse en la fila del supermercado. ¿De verdad pensabais que había alguna remota posibilidad de que fuera a permitir que este ladrón hijo de puta se fuera de rositas?
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