Todo el mundo tiene una palabra mágica favorita: "abracadabra", "shazam", "hocus pocus", "badabin badaboom"... Yo invoco la mía cuando Adrián empieza a presionarme para que le cuente qué diablos está pasando: abogado.
Hiriendo mi orgullo de versión compacta y buenorra de "Bonnie & Clyde", ni siquiera me llevan a la cárcel, sino que me trasladan a un cuarto del juzgado, donde me dejan casi una hora. Entonces llaman a la puerta y entra el que intuyo debe ser el abogado de oficio que me ha tocado en suerte.
Sólo que es imposible que este tipo sea abogado de oficio. En primer lugar, por lo rápido que ha acudido. Y en segundo, porque ni es un crío con acné ni un señor calvo hastiado de la vida para el que tener que hablar conmigo es una puta tortura.
Que va, quien entra es un hombre de unos cuarenta tacos, bien afeitado, mono, con sonrisa irónica y bastante seguro de sí mismo. Bastante mejor de lo que cabía esperar. Lo que ahora me pregunto es de dónde cojones ha salido y quién le ha llamado.
- Hola, Tessa - saluda, mientras ojea sus notas. Suspira - Uff, le has robado pasta gansa a tu amiga. Qué joyita de persona estás hecha, ¿eh?
Duda despejada. Me lo ha mandado Héctor. Me juego el cuello.
- Me llamo Martin - se presenta - ¿Cómo quieres que lo hagamos? ¿Pones lágrimas de cocodrilos mientras juras que no lo hiciste y yo finjo creerte o nos dejamos de tonterías y vemos cómo podemos engañar al sistema?
- Lo segundo, por favor. Una cosa, ¿cuándo declare ante el juez debería decir que soy inocente?
- Buena idea. A los jueces, como a todo el mundo, les gusta que les hagan reír
- Tomo nota, que le follen al juez. Hablemos entonces del jurado. ¿Se van a creer que soy una víctima en esta historia?
- Sólo si les prometes que también eres la reencarnación de Cleopatra
- Lo tomaré como un no. ¿Y si les soborno?
- Te han pillado por robar pasta. Algo me dice que estás un tanto escasa de efectivo
- ¿Y si me follo a los tíos del jurado?
- Bien pensado, pero no te salvará de la cárcel
- ¿Y si me follo a todo el jurado?
- Se quedarán agradecidos y agradecidas, no lo dudo. Y luego te seguirán declarando culpable
Me lo imaginaba, pero tenía que explorar todas las opciones posibles.
- En resumen, que estoy jodida
- Bastante, la verdad - mira el reloj - Vale, ahora te trasladarán a la cárcel. Trata de descansar y hablamos mañana, ¿vale?
Cierra la carpeta, me guiña un ojo y toca la puerta para que le dejen salir.
- Martin - le llamo - ¿Algún consejo útil que me puedas dar?
- Sí. En el patio no te acerques a las tías con el pelo rapado y esvásticas en el hombro para conversar sobre técnicas de tatuajes. Es curioso, pero ese rollo no les interesa tanto como el tema de la genética
Sólo que es imposible que este tipo sea abogado de oficio. En primer lugar, por lo rápido que ha acudido. Y en segundo, porque ni es un crío con acné ni un señor calvo hastiado de la vida para el que tener que hablar conmigo es una puta tortura.
Que va, quien entra es un hombre de unos cuarenta tacos, bien afeitado, mono, con sonrisa irónica y bastante seguro de sí mismo. Bastante mejor de lo que cabía esperar. Lo que ahora me pregunto es de dónde cojones ha salido y quién le ha llamado.
- Hola, Tessa - saluda, mientras ojea sus notas. Suspira - Uff, le has robado pasta gansa a tu amiga. Qué joyita de persona estás hecha, ¿eh?
Duda despejada. Me lo ha mandado Héctor. Me juego el cuello.
- Me llamo Martin - se presenta - ¿Cómo quieres que lo hagamos? ¿Pones lágrimas de cocodrilos mientras juras que no lo hiciste y yo finjo creerte o nos dejamos de tonterías y vemos cómo podemos engañar al sistema?
- Lo segundo, por favor. Una cosa, ¿cuándo declare ante el juez debería decir que soy inocente?
- Buena idea. A los jueces, como a todo el mundo, les gusta que les hagan reír
- Tomo nota, que le follen al juez. Hablemos entonces del jurado. ¿Se van a creer que soy una víctima en esta historia?
- Sólo si les prometes que también eres la reencarnación de Cleopatra
- Lo tomaré como un no. ¿Y si les soborno?
- Te han pillado por robar pasta. Algo me dice que estás un tanto escasa de efectivo
- ¿Y si me follo a los tíos del jurado?
- Bien pensado, pero no te salvará de la cárcel
- ¿Y si me follo a todo el jurado?
- Se quedarán agradecidos y agradecidas, no lo dudo. Y luego te seguirán declarando culpable
Me lo imaginaba, pero tenía que explorar todas las opciones posibles.
- En resumen, que estoy jodida
- Bastante, la verdad - mira el reloj - Vale, ahora te trasladarán a la cárcel. Trata de descansar y hablamos mañana, ¿vale?
Cierra la carpeta, me guiña un ojo y toca la puerta para que le dejen salir.
- Martin - le llamo - ¿Algún consejo útil que me puedas dar?
- Sí. En el patio no te acerques a las tías con el pelo rapado y esvásticas en el hombro para conversar sobre técnicas de tatuajes. Es curioso, pero ese rollo no les interesa tanto como el tema de la genética
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