miércoles, 10 de abril de 2019

187. Un favor sexual

Llamo a César y le invito a desayunar. Un sábado por la mañana, antes de las once, lo que ya le mosquea. Además le digo que yo invito, con lo que le queda claro que o me estoy muriendo o quiero pedirle un favor de los gordos. Es lo segundo, para qué engañarnos.

- ¡Esta noche hago una fiesta en mi casa para celebrar que mi hermano está en la ciudad y tienes que venir! 

El anuncio parece eliminar sus suspicacias. Mi querida reinona adora una buena juerga más que nada en el mundo, así que inmediatamente se le iluminan los ojos.

- ¡Genial! Recojo a Irene y estamos ahí a las nueve. ¿Te parece?
- Eh...Irene no puede venir
- ¿Ya tiene otros planes?
- No lo sé. Espero que sí
- ¿Entonces quiénes son los demás invitados? - pregunta, retomando la senda de la sospecha - Porque irá más gente, ¿verdad?
- Ehh...
-  O sea que sólo seríamos tu hermano, tú y yo
- En realidad yo tampoco estaré. Voy a quedar con el Pastor Dan
- ¡No me jodas, Tessa! ¿Qué coño te traes entre manos?

Resoplo y le miro con una mezcla de odio y pena. ¿Por qué la gente siempre tiene que hacer tantas putas preguntas en vez de limitarse a hacerme el gusto?

- Está bien, César. Necesito que me hagas el favor de follarte a mi hermano
- ¡Ja! ¿Te ha vuelto loca? No, retiro la pregunta, soy consciente de que siempre lo has estado
- Hazlo como un favor personal. Si tú me pidieras que me follara a alguien, yo lo haría encantada
- Lo sé, pero eso es porque tú eres un zorrón
- No me hagas suplicar. Mira, a mi hermano le gustas mucho
- ¿Te lo ha dicho él?
- Bueno, técnicamente no, pero...
- Ahora que lo pienso, ¿no me comentaste por teléfono el otro día que se ha apuntado a una terapia de reorientación sexual? - medita un segundo - ¿A quién estás intentando joder?
- ¿Por qué todo el mundo siempre piensa que todo lo que hago es para joder a alguien?
- ¡Porque es la verdad!

Bueno, sí, es cierto, pero aún así me siento ligeramente ofendida. 

- Necesito tu ayuda. Por favor - entorno los ojos y hago pucheros para darle pena
- Sé que estás acostumbrada a salirte siempre con la suya. Así que creo que mi negativa te será útil para aprender a manejar tu escasa tolerancia a la frustración
- Como no vengas esta noche lo único que voy a aprender es cómo cometer un crimen sin dejar huellas, porque pienso ir a tu casa a rajarte
- Me parece perfecto, pero no vengas antes de mañana al mediodía. He quedado con unos amigos y no sé a qué hora acabaremos
- ¿Otros gays? ¡Magníficos, traételos también! Así podéis coger a mi hermano y hacer el trenecito...
- Adiós, Tessa. Gracias por el desayuno
- ¡Al menos dime a qué pub vais a ir!

Me señala el dedo corazón y se aleja dejándome plantada. Putos maricas, no se puede confiar en ellos. Y encima el muy cabrón se ha pedido el desayuno más caro. No tendría que haberme puesto los tacones, no sólo me voy de vacío sino que tampoco puedo salir corriendo y hacer un simpa. Mierda de vida.





No hay comentarios:

Publicar un comentario