lunes, 15 de abril de 2019

192. Preparativos

Tengo una horrible sensación de deja vu. Estoy con Héctor, ultimando los preparativos de un golpe que me hará rica y me cambiará la vida para siempre. De nuevo. Si la primera vez no las tenía todas conmigo, ahora ni les cuento.

En realidad, a nivel organizativo, es todo muchísimo más fácil. No hay que noquear prostitutas, engañar a vecinos odiosos, colarse en sitios, dejar que un mafioso te escupa ni ninguna de esas divertidas situaciones por las que ya hemos pasado. En esta ocasión sólo tengo que llegar hasta la casa de Irene, entrar, recordar ponerme los guantes, abrir la caja fuerte con la combinación que no ha dejado de repetirme todo este tiempo, coger el dinero y largarme. Pan comido.

Esta vez la dificultad no estriba en que unos tipos nos disparen a la cabeza. Es más bien un conflicto moral.  No soy tan hija de puta como para que robarle a una tía a la que quiero mogollón no me cause remordimientos. Tampoco soy tan buena persona como para cancelar el plan. Digamos que me muevo en una franja gris en la que sé que muchas mañanas me daré asco a mí misma, pero confío en que se me pase cuando me frote billetes de 500 por todo el cuerpo.

La única cosa que tenemos que discutir es cómo vamos a esconder el dinero. Dado que soy amiga de Irene, no parece sensato tenerlo en mi casa. Así que acordamos que Héctor, que no tiene ninguna relación con ella y por tanto está libre de sospechas, se quede con la mitad y que Shadow me guarde mi parte un par de días. Así, si algo sale mal, al menos los dos no nos iremos con las manos vacías. Lo de no poner todos los huevos en la misma cesta y esas cosas.

- Oye, no irás a dejarme tirada como el cabrón de Nico, ¿verdad? - pregunto con cierto enfado
- Joder, Tessa, ¿qué tipo de persona crees que soy?
- Un estafador, un embustero, un tipo sin escrúpulos...
- Bien mirado parece una pregunta lógica, sí. Pero te prometo que estamos juntos en esto, socia

Decido fiarme de él. A fin de cuentas no tengo otra opción. Damos por terminada la reunión y me dirijo a casa de Shadow para hablar con el chaval. No sabe nada de nuestros planes y quiero que la cosa siga así, de modo que, al igual que con el tema del último hackeo, no me va a quedar más remedio que mentirle.

- Oye, tengo que pedirte un favor - le digo - ¿Te importaría guardarme unas bolsas un par de días? Es que voy a mudarme y necesito un lugar donde dejar algunas pertenencias
- Ningún problema. ¿Para qué estamos si no los amigos?

Lo dice con tanta alegría que me rompe un poco el corazón. Por un momento pienso en dejarle algunos fajos de billetes, pero eso sólo le traería problemas. Cuanto menos sepa del asunto, mejor para todos. Aparte de que es joven y un puto crack. Encontrará la manera de salir adelante.

Y ya está. Llega la hora del número final. La suerte está echada...diga lo que diga la puta vidente de mierda. Pienso en beber hasta quitarme ese pensamiento de la cabeza. Luego recuerdo que debería estar fresca para el golpe. Pero al final me digo que a tomar por culo. Emborrachémonos y ya lidiaremos mañana con la resaca.





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