Pensémoslo bien. Shadow aún no ha cumplido los 18, así que tampoco le caerá una condena demasiado grande. ¿Qué es lo peor que le puede pasar? ¿Unos años en un centro de menores? Pues genial, a las chicas les encantan los malotes. Cuando salga, su vida sexual va a ser la caña.
Es posible que incluso le reduzcan la condena si decide cooperar y chivarse de mí. Joder, espero que no sea tan primo de intentar protegerme. Total, entre que lo detienen, que entiende lo que pasa y que lo interrogan, yo ya estaré jodidamente lejos. Que el que Héctor y yo tengamos que compartir su bolsa obviamente no es lo que ninguno deseaba, pero sigue siendo mejor que nada. Cinco millones todavía compran mucha distancia y unos cuantos mojitos en alguna playa del Caribe.
A ver, no es como si le hubiera tendido una trampa al pobre chaval. Sólo ha sido mala suerte. Cuando esté asentada en mi nuevo hogar, incluso puedo contratarle el mejor equipo legal que exista. Hablaré con Luca, para que nadie le toque mientras esté en la trena (¿Los ucranianos también tendrán gente en el centro de menores? ¿Quiénes gobiernan esos sitios? Bueno, ya averiguaré cómo funciona la cosa). Incluso le guardaré una pequeña parte del botín como compensación.
Sí, Tessa, tú sigue soltando gilipolleces por esa boquita, pero la realidad es que por tu culpa va a ir a la cárcel un pobre crío cuyo único delito ha sido ofrecerse a hacerte un favor. Bueno, técnicamente con lo del tema del hackeo ha cometido unos cuantos delitos, pero siendo sincera me las he arreglado para tener siempre algo que ver.
Primero robas a Irene y ahora le endosas el muerto a Shadow. Eres una mierda de persona, nena. Asúmelo de una puta vez.
Supongo que es uno de los problemas de creerme la octava maravilla y dar por hecho que siempre me puedo salir con la mía. Que llega el día en que descubres que, lo mires por donde lo mires, hay situaciones que no tienen remedio. Aquí no hay tarjeta de "queda libre de la cárcel" que pueda repartir a voluntad.
Es una putada, pero hay que aceptar las cosas como son. Cierro las ventanas, apago las luces, me despido de mi casa, salgo a la calle y echo a correr como alma que lleva el diablo.
Es una putada, pero hay que aceptar las cosas como son. Cierro las ventanas, apago las luces, me despido de mi casa, salgo a la calle y echo a correr como alma que lleva el diablo.
Corro hacia casa de Shadow. No preguntéis, ¿vale?
Llego completamente desfondada. Aporreo la puerta y, en lo que tarda en abrir, intento recuperar el aliento. Me cago en la puta, tendría que haberme apuntado al gimnasio.
- ¿Tessa? - pregunta el adolescente, sorprendido - ¿Qué ocurre?
- Ahora no tengo tiempo de explicártelo - le grito - ¡Dame mi puta bolsa!
Acojonado, entra, va a su cuarto y me la trae. Se la arrebato de la mano sin contemplaciones y empiezo a correr de nuevo, en dirección contraria, sin perder tiempo en despedirme. Necesito alejarme de esa casa todo lo que sea humanamente posible.
La fase una es dejar al crío fuera de esta mierda. La segunda, intentar salvar mi precioso culo, que lo cortés no quita lo valiente. Lo que se va complicando a cada segundo que pasa, porque puedo oír un puto pitido, lo que significa que la policía ya está rastreando la bolsa.
Podría pararme y tirar la bolsa a un contenedor, lo sé. También podría haber conservado mi novio, mi trabajo y no entrar en una espiral de crímenes. ¡Joder, ya sé que he tomado muchas decisiones de mierda, qué le voy a hacer! Pero si algo tengo claro es que no estoy dispuesta a perder la pasta. O todo o nada. Escapada y riqueza o cárcel. No hay término medio.
De modo que sigo huyendo, con la esperanza de ganar suficiente distancia como para traspasar el dinero a otra bolsa y largarme al aeropuerto a toda leche. El problema es que la puta bolsa pesa como el demonio y empiezo a escuchar las sirenas de la policía a mis espaldas. Estoy jodida.
Dicen que las madres sacan una fuerza sobrehumana cuando se trata de proteger a sus crías. Las delincuentes también desafiamos nuestros límites, pero por motivos menos altruistas. Soy capaz de cargar la mochila varias manzanas, zigzageando y metiéndome por todo tipo de callejones mientras trato de despistar a la puta pasma.
Me encantaría decir que hay al menos un momento en el que realmente creo que voy a ser capaz de conseguirlo, pero no soy tan ilusa. Esto no va a acabar bien y todos lo sabemos. Sólo que no me sale del coño rendirme. No es mi estilo. Si quieren que me pare, que me obliguen a hacerlo.
Y lo hacen. Una pareja de policías que me dan el alto con un tono de voz poco amistoso. Estoy de espaldas, pero intuyo que me están apuntando con algo que no es una piruleta. Tiro la bolsa al suelo mientras hago cálculos mentales. Debo haber logrado alejarme al menos dos kilómetros de la casa de Shadow. Estoy orgullosa de mí misma.
No me va a servir para una puta mierda cuando me lleven ante el juez, pero estoy orgullosa.
No me va a servir para una puta mierda cuando me lleven ante el juez, pero estoy orgullosa.
Siguiendo las instrucciones de los polis, me pongo de rodillas y dejo que me esposen. Entonces me fijo en que uno de ellos es Adrián. Cómo no.
- ¿Tessa? - dice sorprendido
Me encojo de hombros y sonrío. Es un gesto natural, de corazón. Porque tiene su gracia. Toda la vida saliéndome con la mía con malas artes y la primera vez que decido hacer la correcto voy a ir a la puta cárcel. Si tuviera las manos libres, aplaudiría.
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