jueves, 11 de abril de 2019

188. Excusas

Héctor es un liante, un bocazas, un estafador y una persona horrible. Lo que no sabía es que cuando se lo propone también puede ser un histérico de mierda.

- ¿Pero qué cojones haces perdiendo el tiempo en lugar de planificar el robo? - me chilla, hinchándome mucho los ovarios

Si por él fuera, hubiéramos llevado a cabo el golpe el mismo día que le planteé la posibilidad de hacerlo. Logré frenar su ímpetu, pero obviamente ya ha perdido la paciencia. No me daba cuenta de hasta qué punto está desesperado por hacerse rico y largarse de aquí.

Respeto profundamente a la gente que venera el dinero. Pero me jode mucho que me griten, así que después de su segundo aspaviento decido poner los puntos sobre las íes.

- Mira, bonito, como vuelvas a levantarme la voz, te va a tocar ir a robarle a tu puta madre, porque cancelo el golpe. Aunque antes te pegaré una patada en la boca. ¿Queda claro?

Me conoce lo suficiente como para saber que voy en serio, así que baja el tono. Pero no deja de dar vueltas, lo que sigue poniéndome de los nervios.

- Está bien - claudica - Al menos dime cuándo lo vamos a hacer. Aproximadamente
- No lo sé - confieso - Ahora mismo tengo demasiadas cosas en la cabeza
- ¡Vamos, no me jodas!
- ¡Es en serio! Mira, de entrada sólo tengo tres días para hacer que mi hermano retome la senda de la homosexualidad y putear al Pastor Dan y...
- ¿Y a ti qué diablos te importa? - me interrumpe

Le fulmino con la mirada. Estoy evaluando mentalmente cuanta fuerza necesito para arrancarle el corazón de cuajo, cuando decide adoptar ese tono amistoso y calmado que usa en los raros momentos en los que le da por impartir pequeñas perlas de sabiduría. 

- No te mosquees, no lo digo por tocarle las narices. Va en serio. Me refería a que en cuanto tengamos la pasta no vas a volver a ver a tu hermano. No vas a saber si sigue petándose a tíos o vuelve al mundo de los coños. No sabrás si tu curita ha caído en desgracia o lo nombran Papa. No tendrás ni idea y te importará una mierda, porque serás rica

Quiero protestar, pero el muy desgraciado tiene parte de razón.

- Estás buscando una excusa para aplazar esto - afirma con voz amable, sobre todo porque creo que teme un estallido de furia irracional por mi parte - Lo entiendo. Es tu amiga y sé que no te resulta fácil hacerlo
- Te recuerdo que la idea fue mía. Estoy comprometida al cien por cien. Lo que pasa es que, como te comenté, antes tengo que poner en orden mi vida
- ¡Venga, por favor!
- Y además el otro día una adivina  me dijo que...

Lanza una risotada tan cargada de mala leche que me hace detenerme en mitad de la frase. Quiero rebatirle, pero rebobino, escucho mis propias palabras y me doy cuenta que sí, que suena a sarta de gilipolleces. Las cosas como son.

- Estás creando tus propios líos - me explica - Mira, hace una semana no sabías nada de tu hermano. ¿De verdad quieres que crea que ahora ha pasado a ser lo más importante de tu vida? ¿Y luego qué será? ¿Raúl? ¿Hacer las paces con tus ex amigos? ¿Perseguir de nuevo a Bea?

"Nuestras vidas nunca se detienen, Tessa. Cada día nos surgen nuevas preocupaciones. La mayoría de ellas banales, pero le prestamos una atención desmesurada...hasta que alguna vez llega un problema real que desplaza todas las tonterías. Pero no pasa nada, los seres humanos somos así. Necesitamos tener la menta ocupada. Sueños, metas, cosas que solucionar...  Es lo que hace que no nos sintamos vacíos. Pensamos demasiado para no tener que pensar".

"Pero ahora mismo lo que tú y yo necesitamos es precisamente lo contrario: liberar la mente y centrarnos sólo en esto. Deja de buscar excusas, inventar historias y alargar las situaciones. Por una vez, por una puta vez, te ruego que uses la cabeza y no te boicotees a ti misma. Sobre todo porque al hacerlo también me jodes a mí. ¿Hay trato?"

Le miro fijamente, sin tener claro si rajarle el cuello o darle la razón. ¿La verdad? Tengo la cabeza como un bombo. Así que al final suspiro, bajo los brazos y decido que vale, que lo que él quiera.

- Y esta sesión es gratis - me guiña un ojo - Pero no te acostumbres

Le hago un gesto con el pulgar de que le voy a rajar el cuello, pero se ríe al entender que no lo digo en serio...o al menos no demasiado en serio. Me marcho de su despacho consciente de que ya no puedo seguir aplazándolo. Es hora de pasar a la acción y tener mi final feliz.

Va a ser coser y cantar. Es lo que quiero, lo que me merezco. Todo eso lo tengo clarísimo. ¿Pero por qué entonces no puedo dejar de pensar en las putas palabras de la vidente, como si realmente me fuera a ver envuelta en una encrucijada?



No hay comentarios:

Publicar un comentario