viernes, 4 de enero de 2019

8. Niñera

Me paso la mañana buscando trabajo y repartiendo mi curriculum por diversas agencias de comunicación. Pero tengo el presentimiento de que si dentro de dos horas busco en los contenedores de basura, no tendré que imprimir nuevas copias para el día siguiente. 

En mi última parada pasa algo extraño. Estoy saliendo de la oficina, que está en una tercera planta, cuando de repente se abre la puerta de al lado y una pareja me mira fijamente. 

- Hola, ¿vienes de la agencia? - me pregunta 

Respondo que sí instintivamente, antes de que mi cerebro procese la gilipollez que acabo de hacer. No tengo ni idea de qué están hablando, pero decido quedarme cerca de la puerta por si buscan a alguien para un trío, o algo así, y me toca salir corriendo. 

Al final resulta que no, que lo que están buscando es una niñera para Amanda, su hermoso bebé de seis meses. Adoro a los críos.Al menos esa parte no tengo que fingirla. 

Se presentan como José y Tania. Me cuentan un poco en qué consiste el trabajo, me preguntan algunas cosas que invento sobre la marcha y al final deciden contratarme gracias a mi gran carisma personal. A eso y a que el marido no ha dejado de mirarme las tetas en todo el rato. 

Sin embargo, cuando me voy a ir, de repente me entra una pizca de remordimiento. Así que aprovecho que el padre ya ha salido de la habitación para hablar con su mujer. 

- Tania, tengo que decirte dos cosas - le suelto - La primera es que no me ha mandado ninguna agencia. Y la segunda, que te juro que no tengo intención de follarme a tu marido 

Me mira, suelta una carcajada y me da la bienvenida a la familia. Lógicamente la adoro por fiarse de una extraña como yo. Lo que no tengo tan claro es en qué clase de madre la convierte eso.

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