Por si no se han dado cuenta, tengo tendencia a cambiar rápidamente de opinión. De modo que lo de quedar hoy con Raúl ya no me parece una idea tan buena. ¿Quizás porque va a ser mi jefe? ¿Porque utiliza el puto Tinder? Bueno, técnicamente yo también, pero...que os jodan, nadie os ha pedido vuestra opinión.
Intento encontrar una excusa para cancelar la cita, pero los astros se alinean en mi contra. Irene está de escapada romántica con un maromo al que conoció en la fiesta del otro día. Alberto ha hecho planes con "su churri" (espero que sea escalar una montaña y que ella resbale accidentalmente). César está mariconeando, como siempre. ¡Hasta Shadow Dancer me da calabazas para quedar con su piba! ¿Qué coño le pasa a todo el mundo?
Me cago en el puto amor y el Cupido de los cojones. Que, por cierto, acabo de caer en la cuenta de que San Valentín fue hace un mes y este año se me pasó por completo. No sé, quizás el hecho de estar en mitad de una estafa de la que no esperaba salir con vida influyera en mi falta de interés.
A regañadientes aparezco en el restaurante, pero pensando ya en la excusa que voy a ponerle para irme en cuando terminemos de cenar. Sólo ruego que tenga una conversación mínimamente decente que no me obligue a pedir más botellas de vino de la cuenta.
Pero mira tú por dónde, Raúl sigue siendo una caja de sorpresas. Porque el cabrón resulta ser divertido y encantador. Muy encantador. Tanto que me olvido de mis excusas, del reloj, de mis reticencias y, vale, sí, se me mojan un poco las bragas. Tampoco voy a pedir perdón.
Así que cuando llegamos a mi piso, después de que haya insistido en acompañarme, obviamente le invito a entrar. Pero el muy hijo de puta se disculpa diciendo que es tarde.
- ¡Aquí estaba la trampa! - exploto. ¿Eres gay y yo soy tu tapadera o te espera Mary Lou y tus ocho vástagos en casa? ¿Cuál de las dos explicaciones es la correcta?
- Ninguna - contesta, sonriendo - Soy hetero. No tengo mujer ni hijos. Y antes de que me lo preguntes, me gustas. Mucho. Pero sé que si follamos esta noche perderás rápidamente el interés en mí, mientras que si juego la carta del tipo que se hace el interesante quizás logre que aceptes una segunda cita. Es un riesgo, lo sé, pero aquí hemos venido a jugar
Termina su speech, me da un beso en la mejilla y se marcha. Arrogante pedazo de mierda. Pero aunque me jode, tiene razón. Me muerto de ganas de volver a quedar con él.
Me cago en el puto amor y el Cupido de los cojones. Que, por cierto, acabo de caer en la cuenta de que San Valentín fue hace un mes y este año se me pasó por completo. No sé, quizás el hecho de estar en mitad de una estafa de la que no esperaba salir con vida influyera en mi falta de interés.
A regañadientes aparezco en el restaurante, pero pensando ya en la excusa que voy a ponerle para irme en cuando terminemos de cenar. Sólo ruego que tenga una conversación mínimamente decente que no me obligue a pedir más botellas de vino de la cuenta.
Pero mira tú por dónde, Raúl sigue siendo una caja de sorpresas. Porque el cabrón resulta ser divertido y encantador. Muy encantador. Tanto que me olvido de mis excusas, del reloj, de mis reticencias y, vale, sí, se me mojan un poco las bragas. Tampoco voy a pedir perdón.
Así que cuando llegamos a mi piso, después de que haya insistido en acompañarme, obviamente le invito a entrar. Pero el muy hijo de puta se disculpa diciendo que es tarde.
- ¡Aquí estaba la trampa! - exploto. ¿Eres gay y yo soy tu tapadera o te espera Mary Lou y tus ocho vástagos en casa? ¿Cuál de las dos explicaciones es la correcta?
- Ninguna - contesta, sonriendo - Soy hetero. No tengo mujer ni hijos. Y antes de que me lo preguntes, me gustas. Mucho. Pero sé que si follamos esta noche perderás rápidamente el interés en mí, mientras que si juego la carta del tipo que se hace el interesante quizás logre que aceptes una segunda cita. Es un riesgo, lo sé, pero aquí hemos venido a jugar
Termina su speech, me da un beso en la mejilla y se marcha. Arrogante pedazo de mierda. Pero aunque me jode, tiene razón. Me muerto de ganas de volver a quedar con él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario