viernes, 4 de enero de 2019

65. Problemas. Un montón de ellos

Voy por la calle ataviada con una peluca, gafas de sol y un pañuelo en la cabeza. Cualquiera diría que estoy huyendo de los paparazzis. Pero no, sólo quiero poder entrar en la consulta de mi psicólogo. Algo que se ha vuelto un tanto complicado desde que unos ucranianos con tanta mala leche como tiempo libre se han atrincherado en su puerta.

Lo que me recuerda que tengo que preguntarle a Héctor cómo cojones hace él para burlar su vigilancia cada mañana.

Uno pensaría que, tras dos semanas sin vernos profesionalmente, la primera pregunta de mi terapeuta sería "¿qué tal estás?", o "¿cómo te encuentras?". Pero no. En vez de eso, me suelta:

- ¿Qué caballo te inspira más confianza? ¿"Corazón ardiente", "Tequilita" o "Estrella fugaz"?
- ¿Crees que me importan una mierda tus apuestas? - le grito, cabreada como una mona - ¿Sabes la de problemas que tengo actualmente en mi vida?

"Me he follado al novio de una amiga que, por cierto, luego me metió la lengua hasta la campanilla. Mi vecino casado cree que bebo los vientos por él. Irene y Tania pugnan por ver quién de las dos está peor de la cabeza. Tuve cibersexo con mi ex-novio y ahora cree que aún me gusta. Mi familia entera me odia. He jodido dos veces una entrevista de trabajo. Y eso hay que añadir que me acosté con un estafador que resulta ser tu corredor de apuestas y que, por tu culpa, ahora tengo un problema con la mafia ucraniana porque se creen que te estoy escondiendo de ellos".

Me sale así, del tirón. Héctor se me queda mirando fijamente. Frunce el ceño y agacha la cabeza, como si estuviera pensando qué decirme. Inspira fuertemente y me contesta:

- Entonces apuesto por "Estrella fugaz", ¿no?


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