Soy la puta Cenicienta. Hace unas horas estaba rodeada por gente de la jet set, supermaquillada y con un vestido cojonudo y ahora mi pelo parece un jodido estropajo y llevo una camiseta de promoción de un pub, tan horrible que cuando Amanda vomita sobre ella casi se lo agradezco.
Sí, vuelvo a tener resaca, y el hecho de estar al cuidado de una cría que no deja de llorar no mejora las cosas. Para terminar de empeorarlo, las dos estamos en la consulta de Héctor, que me mira como si tuviera la peste bubónica. Que podría ser, por cómo me siento.
- Cambia esa puta cara - le advierto - Te recuerdo que eres tú quien me ha pedido que venga, aunque no sea día de consulta. Y me he tenido que traer a la niña porque su madre tenía una reunión importante...con un vendedor de tapices de Indonesia. Joder, necesito otro trabajo
- Precisamente para eso te llamé. Tessa, ¿crees que...?
- Por última vez, Héctor, no te voy a prestar a Amanda para ninguno de tus chanchullos
- No era eso, listilla. Aunque no deberías ser tan categórica
Me echa un repaso de arriba a abajo, pone una mueca de desagrado, se encoge de hombros y murmura para sí mismo "sí, tendrá que valer". Y acto seguido me suelta:
- ¿Has hecho alguna vez un striptease? En plan profesional, con barra americana...
- ¿Pero qué cojones? - respondo indignada - Joder, tío, te recuerdo que trabajaba en un puto gabinete de comunicación. Mi único contacto con las barras es que bebo en ellas. Y sí, hay tíos que al verme babean y admito que algunas veces una cosa lleva a la otra y acabo sacándome la ropa, pero es un contexto completamente diferen...
- Necesito una stripper para mañana - me explica, obviando mi enfado - Son un grupo de vejestorios que organizan una fiesta anual. Hasta ahora los ucranianos siempre ponían a la chica, pero ahora no sé por qué no quieren hacer tratos conmigo, como si no se fiaran. Así que pensé...
- Me suda el coño lo que pensaras - elevo el tono de voz - Mira, mi vida es un puto desastre, pero hay límites que no voy a cruzar, y lo de desnudarme para unos pervertidos no es...
- Ofrecen 3.000 euros
- ¿Y a qué hora dices que tengo que estar?
Sí, vuelvo a tener resaca, y el hecho de estar al cuidado de una cría que no deja de llorar no mejora las cosas. Para terminar de empeorarlo, las dos estamos en la consulta de Héctor, que me mira como si tuviera la peste bubónica. Que podría ser, por cómo me siento.
- Cambia esa puta cara - le advierto - Te recuerdo que eres tú quien me ha pedido que venga, aunque no sea día de consulta. Y me he tenido que traer a la niña porque su madre tenía una reunión importante...con un vendedor de tapices de Indonesia. Joder, necesito otro trabajo
- Precisamente para eso te llamé. Tessa, ¿crees que...?
- Por última vez, Héctor, no te voy a prestar a Amanda para ninguno de tus chanchullos
- No era eso, listilla. Aunque no deberías ser tan categórica
Me echa un repaso de arriba a abajo, pone una mueca de desagrado, se encoge de hombros y murmura para sí mismo "sí, tendrá que valer". Y acto seguido me suelta:
- ¿Has hecho alguna vez un striptease? En plan profesional, con barra americana...
- ¿Pero qué cojones? - respondo indignada - Joder, tío, te recuerdo que trabajaba en un puto gabinete de comunicación. Mi único contacto con las barras es que bebo en ellas. Y sí, hay tíos que al verme babean y admito que algunas veces una cosa lleva a la otra y acabo sacándome la ropa, pero es un contexto completamente diferen...
- Necesito una stripper para mañana - me explica, obviando mi enfado - Son un grupo de vejestorios que organizan una fiesta anual. Hasta ahora los ucranianos siempre ponían a la chica, pero ahora no sé por qué no quieren hacer tratos conmigo, como si no se fiaran. Así que pensé...
- Me suda el coño lo que pensaras - elevo el tono de voz - Mira, mi vida es un puto desastre, pero hay límites que no voy a cruzar, y lo de desnudarme para unos pervertidos no es...
- Ofrecen 3.000 euros
- ¿Y a qué hora dices que tengo que estar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario