Son las siete de la mañana y hay una loca aporreando el timbre y despertando a todos los vecinos.
Vale, la loca soy yo y el piso es el del capullo de mi ex. Lo cierto es que todavía conservo las llaves y podría haber entrado tranquilamente, pero me apetecía montar el numerito. Con un poco de suerte los vecinos le echarán la culpa a Mario y votarán por expulsarle del edificio.
Estoy a punto de derribar la puerta a patada limpia cuando finalmente el imbécil abre la puerta.
- ¿Tessa? - dice, sorprendido
El factor sorpresa es crucial en este tipo de situaciones. Así que, sin darle tiempo a reaccionar, le abofeteo mientras comienzo a hablar a voz en grito. No, no estoy exaltada. Pero de nuevo lo que quiero es que todo el mundo escuche lo gilipollas que es Mario.
- ¿Cómo has podido? ¡Le has dicho a todos nuestros amigos que soy una bruja y que te engañé!
-Yo...no...está bien, lo siento - dice, demostrando tener muy poco aguante y ser fácilmente manipulable - Lo siento, estaba enfadado y...
- ¿Sabes cómo me ha afectado? - digo, al borde de las lágrimas, en una actuación digna de Meryl Streep - Te pedí tiempo porque estaba confusa y tú me haces esto
Vale, no es cierto. Pero se lo traga y lo deja como un cabronazo y a mí como la víctima inocente.
- Soy tonta- digo, mientras empiezo a irme - Realmente creí que eras el hombre de mi vida y que volveríamos a estar juntos. Pero lo has estropeado todo.
No, eso tampoco es verdad. No hubiera vuelto con él ni en un millón de años. Pero ahora se torturará durante meses y yo tengo la excusa perfecta para dejarle y quedar además como la buena de la película. Qué coño. Algo positivo tenía que sacar de esta historia, ¿no creen?
Vale, la loca soy yo y el piso es el del capullo de mi ex. Lo cierto es que todavía conservo las llaves y podría haber entrado tranquilamente, pero me apetecía montar el numerito. Con un poco de suerte los vecinos le echarán la culpa a Mario y votarán por expulsarle del edificio.
Estoy a punto de derribar la puerta a patada limpia cuando finalmente el imbécil abre la puerta.
- ¿Tessa? - dice, sorprendido
El factor sorpresa es crucial en este tipo de situaciones. Así que, sin darle tiempo a reaccionar, le abofeteo mientras comienzo a hablar a voz en grito. No, no estoy exaltada. Pero de nuevo lo que quiero es que todo el mundo escuche lo gilipollas que es Mario.
- ¿Cómo has podido? ¡Le has dicho a todos nuestros amigos que soy una bruja y que te engañé!
-Yo...no...está bien, lo siento - dice, demostrando tener muy poco aguante y ser fácilmente manipulable - Lo siento, estaba enfadado y...
- ¿Sabes cómo me ha afectado? - digo, al borde de las lágrimas, en una actuación digna de Meryl Streep - Te pedí tiempo porque estaba confusa y tú me haces esto
Vale, no es cierto. Pero se lo traga y lo deja como un cabronazo y a mí como la víctima inocente.
- Soy tonta- digo, mientras empiezo a irme - Realmente creí que eras el hombre de mi vida y que volveríamos a estar juntos. Pero lo has estropeado todo.
No, eso tampoco es verdad. No hubiera vuelto con él ni en un millón de años. Pero ahora se torturará durante meses y yo tengo la excusa perfecta para dejarle y quedar además como la buena de la película. Qué coño. Algo positivo tenía que sacar de esta historia, ¿no creen?
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