viernes, 4 de enero de 2019

69. Nuevo compañero de fiesta

Irene va a salir con las petardas de sus amigas y Alberto ha quedado con Clara y Paolo, el dúo dinámico con los mismos gustos sobre mujeres. Planes muy tentadores, pero creo que paso.

Me paso la tarde en el parque, respirando aire fresco. En eso un tío con melena rubia y gafas de sol se me acerca y me susurra algo. Estoy a punto de ponerme a gritar cuando caigo en la cuenta de que se trata de Héctor, mi psicólogo. No pregunto a qué viene lo del disfraz. No quiero saberlo.

Charlamos un poco. Le confieso que estoy de mala ostia porque no tengo con quien salir de fiesta y me dice que, si me apetece, puedo acompañarle a él. Estoy tan jodidamente aburrida que acepto.

Quedamos a medianoche y me lleva a un callejón oscuro en un barrio poco recomendable. Toca tres veces en una puerta pintarrajeada y da una contraseña. "Por favor, que sea un after", pienso para mí misma. Pero la cosa con los after es que abren de madrugada, no a las doce.

Entramos y mis sospechas se confirman. No, definitivamente no es un after. Ni una discoteca.

- Me has traído a un garito chino clandestino de apuestas - mi tono de voz es neutro porque, sinceramente, aún no sé cómo sentirme, si impresionada, asustada o con ganas de matarle

Pero Héctor ya no me está haciendo ni puto caso. Tiene los dados bailando en el interior de sus manos, mientras se dispone a hacer la primera tirada.

Me fijo en la clientela. No, estos no son los chinos simpáticos del restaurante que te miran con cara de lelo y dicen cosas como "lollito de plimavela". Estos tienen pinta de ser experto en conducción de tanques y haber pisado a fondo en la Plaza de Tiananmen.

- Espero que seas bueno jugando a esto - le digo a Héctor, temiendo por su salud
- Yo también - contesta - Sobre todo teniendo en cuenta que, si pierdo, tú eres parte del pago



No hay comentarios:

Publicar un comentario