viernes, 4 de enero de 2019

63. Un día en el campo

Hoy necesito un día tranquilo haciendo cosas sencillas. Como beber champán en el jacuzzi de un exclusivo Club de campo sólo para ricos. Por desgracia la cabrona de Irene no me coge el teléfono. Ayer me dijo que había conocido a un tío y al parecer la fiesta continúa.

Mi gozo en un pozo, así que es hora de pasar al plan b: una bonita jornada en el campo. Es una actividad relajante, podré disfrutar de un paisaje maravilloso, entrar en contacto con la naturaleza... vale, el plan apesta. Pero es lo malo de ser pobre. Así que toca joderse.

Le digo a Alberto que necesito salir de la ciudad y él se lo toma como una invitación a acompañarme. Siendo sincera yo sólo quería que me prestara su coche, pero no sé cómo decírselo sin romperle el corazón, así que me lo llevo conmigo. Al menos ya tengo chófer.

Estamos ya en mitad de la nada cuando el vehículo empieza a fallar y nos quedamos tirados en la cuneta. Alberto intenta bromear para quitarle tensión al asunto.

- Oye, Tessa. Esto podría ser el inicio de una gran aventura...
- Por supuesto. Creo recordar que "La matanza de Texas" empezaba exactamente así

Entonces me mira, se pone serio y me suelta que tiene algo importante que decirme. Me entran escalofríos. De repente deseo con todas mis fuerzas que aparezca Cara de cuero con su motosierra y me salve de esta incómoda situación.

Pero no, no se me declara ni nada por el estilo. Sólo me da las gracias por ser tan guay y me dice que disfruta mucho con mi compañía.

El único tipo normal que hay en mi vida. El único que es educado y me trata bien. Y también es el único al que no me he follado. Creo que eso dice bastante de lo jodida que estoy de la cabeza.


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