Dedico la tarde a una actividad tan glamurosa como es ir al supermercado. Intento ofrecerle a mi nevera algo que llene el vacío que hay en su vida, darle un propósito que la haga sentirse útil. Y de paso, a ver si no vuelvo a pasar hambre cuando me empiece a rugir el estómago a media noche.
Me pongo tranquilamente en la cola para pagar cuando, de repente, una anciana de unos cien años, como quien no quiere la cosa, intenta pasar delante.
Me pongo tranquilamente en la cola para pagar cuando, de repente, una anciana de unos cien años, como quien no quiere la cosa, intenta pasar delante.
- Perdone, señora - le digo, señalándole mi espalda - La cola está por ahí
- No, niña. Yo estaba primero
Putos viejos. Siempre creyendo que las normas sociales no se aplican a ellos, como si las arrugas fueran señal de sabiduría y no de decrepitud. A ver cuando nos decidimos a adoptar la genial costumbre de los esquimales y los abandonamos a todos en un jodido témpano de hielo.
- Escuche, señora. No sé si sufre usted de demencia senil o sólo intenta hacerse la tonta. Pero ha elegido a la persona equivocada para colarse
- Hay que ver esta juventud. Ya no tiene respeto por nada. Qué vergüenza
- Está bien. ¿Sabe qué? Pase usted primero. Deme las cosas para colocarlas en la cinta
Putos viejos. Siempre creyendo que las normas sociales no se aplican a ellos, como si las arrugas fueran señal de sabiduría y no de decrepitud. A ver cuando nos decidimos a adoptar la genial costumbre de los esquimales y los abandonamos a todos en un jodido témpano de hielo.
- Escuche, señora. No sé si sufre usted de demencia senil o sólo intenta hacerse la tonta. Pero ha elegido a la persona equivocada para colarse
- Hay que ver esta juventud. Ya no tiene respeto por nada. Qué vergüenza
- Está bien. ¿Sabe qué? Pase usted primero. Deme las cosas para colocarlas en la cinta
La anciana me pasa una lata de conservas, un cartón de leche y otro par de artículos. Y yo los hago rodar todos al otro extremo del pasillo. Si los quiere, tendrá que ir a por ellos. Y con la velocidad punta que le presupongo, va a tardar un buen rato en volver.
Ignoro sus insultos y le muestro un dedo donde las señoras casadas no se ponen el anillo. La cajera me sonríe. No sé si en solidaridad conmigo o porque tiene miedo de que vaya a prenderle fuego al local. En cualquier caso da lo mismo. Al final yo pasé primero, y eso es lo importante.
Ignoro sus insultos y le muestro un dedo donde las señoras casadas no se ponen el anillo. La cajera me sonríe. No sé si en solidaridad conmigo o porque tiene miedo de que vaya a prenderle fuego al local. En cualquier caso da lo mismo. Al final yo pasé primero, y eso es lo importante.
Menuda perraca!
ResponderEliminar¿La anciana? Estoy de acuerdo...
ResponderEliminarLos perracos suelen aparecer a pares...
ResponderEliminarJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJA
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