Hoy no estoy para mierdas. Hoy estoy jodida. Pero jodida de verdad. Nada de intentar combatir el dolor con comentarios sarcásticos ni hacer alguna excentricidad para sentirme una tía guay. No, ahora mismo sólo quiero morirme, ¿vale? Así que dejadme en paz.
¿El motivo? ¿Por qué tiene que haber un puto motivo? ¿No puedo simplemente estar de muy mala ostia? ¡No pasa nada! ¡Nada de nada! ¿Es que no puedo encabronarme o qué? Me cago en la puta.
...
Le he visto. He visto a Raúl en una cafetería. Y no estaba solo.
No, joder, no se estaban besando. Ni siquiera se cogían de la mano ni ninguna de esas mierdas que hace esa gente que merece una paliza y una lobotomía. Por lo que yo sé, podría ser su prima (¿tiene primas? ¿tiene hermanas? ¿Es huerfáno? Joder, tendría que haberme interesado más por su vida mientras estábamos juntos). O una compañera de trabajo.
...o una putita que ha conocido en Tinder. Porque parece muy santito, pero os recuerdo que el muy cabrón usaba Tinder. Bueno, yo también pensaba apuntarme, pero... ¡no estamos hablando de mí!
Él no me ha visto, estaba demasiado concentrado en la zorra con la que iba. Pero yo sí me he fijado. ¿Y qué he hecho? Me he largado cagando leches. ¿Cuándo cojones he hecho yo algo así, como si le tuviera miedo? Soy Tessa, puedo con todo.
No, no puedo.
Lo que más me mosquea es que a ésta no la tenía fichada. Vale, sí, he seguido stalkeando su facebook y su instagram. ¿Es acaso un delito? Bueno, técnicamente sí, porque obligué a Shadow a que me diera acceso a su cuenta aunque técnicamente ya no somos amigos. No quería que pensara que aún me interesa ni nada de eso.
Así que sí, llevo un control exhaustivo de todas sus publicaciones. Había una tipa que salía en varias fotos demasiado arrimada a mi novio (ex novio, ex novio, recuerda). Pero cuando ya estaba planeando cómo empujarla al andén del metro y que pareciera un accidente resultó que no, que sólo era una amiga y que la chica en realidad es lesbiana. Lo sé porque me creé una cuenta falsa y le pedí amistad y luego...lo sé, ¿vale? El cómo no importa.
Pero la de hoy...
No sé por qué me afecta tanto. No soy estúpida, sé que fui yo quien la cagó. Varias veces. Se acabó para siempre, me encargué de ello. A conciencia. Tampoco me he olvidado de que desde entonces ya me he follado a otro tío, y que yo diga que no cuenta porque era medio gay y fue sólo un polvo no vale como excusa, porque a lo mejor esa tipa es sólo un polvo pero estoy desquiciada. No, desquiciada no. Rota.
¿Por qué? Pues porque soy humana. No soy inmune a las resacas, a los resfriados ni al amor. Puedo fingir, puedo tratar de engañar a los demás, a mí misma, puedo hacer todos los chistes del mundo, pero la verdad es que tengo un corazón que a veces también se rompe.
Quiero llorar.
Supongo que estoy haciendo demasiado ruido y que en algún momento me he puesto a chillar como una histérica, porque Alberto llama a la puerta para preguntarme si estoy bien. Creo que los ojos llorosos y rojos deberían darle una pista, pero por si acaso le dejo claro que no y le cierro la puerta en las narices. Es posible que acabe de volar mi tapadera sobre lo que siento por él, pero me suda el coño. Ahora mismo todo me importa una puta mierda.
Pienso en llamar a Raúl y por un momento me alegro de haber borrado su número. Luego llamo a Shadow para que me lo consiga, pero en un momento de lucidez le advertí que si intentaba algo así, que se negara y colgara el teléfono. Y lo hace. Estoy orgullosa de él. Voy a arrancarle los huevos cuando le vea, pero estoy orgullosa de él.
Berto tampoco sabe cómo conseguirlo. No deja de gritar que sólo es un informático mientras lloriquea a un volumen superior al de mis gritos. Al menos me viene bien para desahogarme.
Me acurruco en la cama y lloro como una nena. Espera, técnicamente soy una nena. ¿Entonces es un comentario machista o...? ¡Qué coño importa! Estoy sola, jodidamente sola y no puedo contarle a nadie como me siento. No hay nadie que me pueda ayudar. Bueno, quizás el Pastor Dan, que por lo que dice mi hermano tiene respuestas para todo. La madre que parió al puto Pastor Dan.
Sé que esto se pasa, pero ahora mismo me siento como una mierda. ¿Quieren oír la parte divertida? Que me viene la regla. Ya, lo sé. Hilarante.
Es lo que quería. Llevo toda la puta semana rogando por ello. Y justo ahora que se cumplen mis plegarias, me siento más triste que nunca. Sé que no tiene sentido, pero tengo la sensación de que le he perdido por segunda vez. Que con el adiós a la posibilidad de estar embarazada desaparece también el último vestigio que me mantenía unida a él. El que podía recordarme que hubo un momento en el que pude ser feliz y elegí conscientemente que eso no era para mí.
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