domingo, 17 de marzo de 2019

163. Abuela

Sé que la llamada es un error antes incluso de coger el móvil, pero aún así sigo adelante. No me llega la regla y me toca empezar a asumir que no es que esté en el tiempo de descuento, es que el partido ya ha terminado y yo he perdido. Y como me estoy volviendo loca dándole vueltas a la cabeza, decido llamar a mi madre para que sea ella quien termine de desquiciarme.

- Hola, mamá. ¿Qué tal todo?
- Bien, cariño. Tu padre ha recuperado el vigor sexual y lo estamos haciendo cuatro o cinco veces por semana. No es Luca, ni en tamaño ni en destreza, pero al menos se le levanta

¿Veis? Sabía que la conversación no iba a ir bien. Pero tranquilos, la conozco lo suficiente como para saber  que esto sólo es el precalentamiento.

- Tengo que decirte una cosa - la interrumpo -  Creo que estoy embarazada
-  Entiendo. ¿Ya tienes fecha para que te practiquen el aborto?
- ¡Joder, mamá! Sabía que la noticia no iba a hacerte especial ilusión, pero al menos podías fingir que te alegras un poco por mí 
- ¿Pero tú quieres tenerlo?
- ¡No, pero eso es lo de menos! ¡Se supone que tú eres la que tiene que apoyarme y decirme la ilusión que te hace!
- Cariño, ser madre es una mierda, te lo digo por experiencia propia
- Gracias, lo estás arreglando de cojones
- Lo siento, hija, pero es verdad. Sois mis niños y os quiero, pero mirad cómo habéis salido. Tu hermano sarasa y tú, un desastre ambulante con la que no gano para disgustos

Levanto la oreja del auricular y ahogo un grito de cabreo y frustración. Decididamente hice mal en permitirle vivir en mi casa. Mira la mala influencia que he sido para ella.

- ¿Entonces crees que no debería tenerlo?
- Cielo, la decisión es tuya. Si sigues adelante, obviamente estaremos ahí contigo. No literalmente, entiéndeme, no vamos a sacrificarnos y cuidar al bebé sólo para que tú puedas irte de pendoneo. Pero te apoyaremos en la distancia

Llamadme desagradecida, pero no termino de encontrar consuelo en las palabras de mi madre. Al contrario, me ha puesto de muy mala ostia. Le doy las gracias y cuelgo antes de darle tiempo a que me cuente más detalles sobre ese "Kamasutra para dummies" que le ha regalado al viejo.

Me tumbo en el sofá, mirando fijamente al techo y pensando en qué va a ser de mi vida a partir de ahora. Me froto la barriga con suavidad y comienzo una conversación con mi futuro retoño

- Si realmente estás ahí - digo con dulzura -, si eres una semillita que está creciendo dentro de mami...hazme un favor y desaparece. Lárgate, date el piro, elige otro útero en el que desarrollarte. En este hotel no tenemos habitaciones libres para nuevos inquilinos





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