jueves, 7 de marzo de 2019

153. Seguir adelante

Bienvenidos a un nuevo día. Son las...ni puta idea. Y no vamos a entrar a debatir en qué parte de la casa me encuentro, qué sigo llevando puesto y qué estoy o no estoy bebiendo. ¡Dejad de juzgarme, joder! Vivo mi vida como me sale del coño.

En algún momento de la tarde Héctor se planta en mi casa. El Héctor de verdad, no otro producto de mi imaginación. Y lo sé porque éste, cuando ve que me niego a abrirle la puerta, saca una ganzúa, fuerza la cerradura y se cuela en cuestión de segundos.

- Lárgate - digo, pero sin convicción ni fuerzas
- Teniendo en cuenta cómo hueles, no te creas que no estoy tentado - me suelta 
- Nadie te ha obligado a venir, gilipollas
- Lo hago porque como psicólogo tengo un compromiso con mis pacientes. Lo hago por amistad...
- Lo haces para cobrar tu puta sesión
- Eso también. La verdad es que ando escaso de pasta

Estoy a punto de lanzarle una botella de whisky a la cabeza. Luego compruebo que aún no está del todo vacía y decido no desperdiciar el preciado líquido.

- Tessa, es evidente que estás pasando las cinco fases del duelo. ¿Pero no podrías acelerar un poco el proceso? Ahora mismo eres un poco coñazo, reina

Gruño, pero a él se la suda. Se sienta a mi lado. Luego, al olerme, decide separarse un poco. Y otro poco más. Acaba al lado de la ventana, al otro lado de la estancia.

- ¿Te sabes la fábula de la rana y el escorpión?
- Deja que adivine: yo soy el escorpión
- No, tú eres la chiflada que le pega fuego a la rana, al escorpión y a todos los bichos del lago

"Tomaste una decisión, eso es todo. Y no trates de hacerme creer que no eras consciente de las consecuencias que traería, porque sé lo lista que eres. Así que deja esa pose dramática y ponte de nuevo en marcha, coño. Has quemado unos cuantos puentes, sí, pero piensa que ahí fuera quedan miles de personas que aún no conoces y cuyas vidas también puedes joder a lo grande"

Es el peor discurso motivador de la puta historia. Pero lo absurdo es que consigue que me sienta un poco mejor. 

- Tenías el discurso preparado, ¿verdad?
- Desde el primer día en el que me hablaste de Raúl. ¡Venga, Tessa! Era evidente que ibas a reventar esto. Y a lo grande. Es la única manera en la que sabes hacer las cosas. Lo que, todo sea dicho, es bastante impresionante

Sonrío. Prometo darme un buen baño y quemar el vestido. Antes de irme me da un abrazo, lo que es ñoño de cojones, pero me gusta. Cuando antes de irme a dormir descubro que aprovechó la ocasión para robarme dinero de la cartera, eso ya me hace menos gracia.

Pero tiene razón. Ya he llorado. Ahora toca levantarse y hacer lo que mejor se me da en la vida: conseguir que sean otros los que lloren.




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