Soy una mujer olvidadiza. A menudo se me olvidan las llaves, que he quedado o que cuando tengo novio no debería follarme a otros tíos. Pero si hay algo que no se me pasa por alto es lo de sangrar todos los meses. Así que cuando noto que la cosa se va retrasando, me doy cuenta. Y me acojono.
Dos semanas. Sé que no es mucho tiempo, aunque muchas de mis relaciones hayan durado aún menos. Hay miles de motivos para que aún no me haya venido la regla. Es posible que los últimos acontecimientos me causaran más estrés del que yo creía. Puede que de ahí la alteración del puto ciclo. Si nada en mi vida está en orden, ¿por qué debería estarlo mi menstruación?
Sólo que con mi suerte de mierda todos sabemos que no va a ser así. Tengo un alien en mi barriga que amenaza con joderme mis perfectas tetas e introducir las estrías en mi vida. Puto parásito.
Me digo a mí misma que lo que tengo que hacer es tranquilizarme y dejar de fliparlo. Cinco minutos más tarde estoy al teléfono, histérica, contándoselo todo a Irene.
- Cariño, tranquilízate. ¿Estás segura de que estás embarazada? ¿Te has hecho la prueba?
- ¡Los cojones! - le chillo - Me niego a mear en un palito
- A lo mejor es sólo un retraso
Ojalá, pero aquí el único retraso es el mío. Quiero decir, juraría que siempre uso protección, pero en el calor del momento cualquiera sabe. O a lo mejor las tías normales lo saben, yo soy un puto desastre y el alcohol no suele ser de mucha ayuda. Cuando más lo pienso más nerviosa me pongo.
- Al menos sabes quién sería el padre, ¿no?
- Te vas a reír, pero...
...pero con la vida tan sexualmente activa que llevo cualquiera sabe. Lo normal es que sea de Raúl, salvo que las matemáticas no son lo mío y a lo mejor estoy convencida de que esta es mi primera falta y resulta que en realidad ya estoy en strike dos y entonces se abre el abanico. O a lo mejor no estoy embarazada y me estoy volviendo paranoica por nada. Pero puede que sí y...
- ¡Tessa, para! - me grita Irena al otro lado del teléfono. Al parecer mi monólogo interior no era tan interior y estoy verbalizando todas mis putas neuras
¿Veis? Si no soy capaz de distinguir cuándo estoy hablando en voz alta y cuándo no, como para tener claro la última vez que me vino el periodo. Lo sé, me estoy contradiciendo a mí misma. ¡Dejadme, coño! ¿No veis que estoy atacada?
- Cielo, no puedes seguir así. Por favor, si no quieres mirar el predictor al menos vete a ver a tu ginecólogo - hace una pausa - No te has follado a tu ginecólogo, ¿verdad?
- Es ginecóloga y no - la tranquilizo - Vale, hagamos una cosa. Si para el fin de semana no me ha venido juro que me planto en su consulta cagando leches
Sólo que si en una semana no tengo la regla no hará falta ir a ningún ginecólogo para confirmarlo, ¿verdad? Lo sé, es absurdo mantener la incertidumbre cuando podría saberlo ya. Ese es el problema, que no quiero saberlo. Ahora mismo mi útero es el puto gato de Schrodinger. Estoy tensa, lo admito, pero puedo sobrellevarlo. Mucho mejor que si de repente le escucho decir "miau".
No hay comentarios:
Publicar un comentario