domingo, 3 de marzo de 2019

149. Supongo que a esto lo llaman madurar

Son casi las diez de la noche del viernes cuando aparezco por casa de Raúl, que se muestra algo sorprendido al verme. Quizás el hecho de que llevo evitándole desde mi conversación con Bea de ayer al mediodía y que no le he respondido a ninguna de sus ocho llamadas y diez whatsapp  tenga algo que ver con su reacción.

Aún así, no me pregunta qué he estado haciendo. No logro entender por qué soy yo quien siente la necesidad de darle una explicación. Joder, con lo que he sido y miradme ahora.

- Perdona, he estado probándome el vestido para la boda de mañana
- ¿Las últimas treinta y dos horas?
- Bueno, ya sabes cómo somos las mujeres con el tema de la ropa

No se ríe de mi broma, lo que enrarece el ambiente. Quiero decirle que he estado pensando, tratando de aclarar las ideas. Pero es un discurso tan jodidamente cursi que mi boca se niega a pronunciar ni una sola de esas putas palabras, así que me tumbo en el sofá sin añadir nada más.

Pasamos unos minutos en silencio hasta que finalmente decide echarme un cabo.

- ¿Ya tienes preparado todo? - me pregunta -  ¿Has contactado con un grupo terrorista libio para que secuestre a Bea?
- Jaja. No, los libios pedían demasiada pasta, así que sólo he pillado el vestido
- ¿Entonces cuál es el plan para boicotear el enlace?
- Ninguno. Iremos, beberemos y volveremos a casa
- ¿A tu casa o a la mía?
- A nuestra casa

Se le ilumina el rostro al oírme decir eso. Que es una mierda de frase que en realidad no concreta nada, pero es la intención lo que realmente importa. Que acepto su puta oferta.

Se abalanza sobre mí y me besa. Luego hacemos el amor, que es distinto que follar. Y lo disfruto, no quiero que piensen lo contrario. Aún así me siento rara.

Hace cinco meses tenía pareja estable y un buen curro, y lo mandé todo a la mierda buscando un cambio en mi vida. Y aquí estoy, de nuevo con pareja estable y un buen curro. Intento convencerme a mí misma de que no es lo mismo ni de coña. Pero ¿de verdad no lo es?

¿Significa que sentí la necesidad de buscar algo que en realidad ya tenía? ¿He encontrado mi destino o simplemente me estoy conformando con la salida fácil? Puede que en esto consista madurar. O que sean los primeros síntomas de un tumor en el cerebro, eso tendría más lógica.

En fin, supongo que tengo toda la vida para descubrir las respuestas a todas las dudas existenciales que me asaltan. Día a día. Paso a paso. Color a color.







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