Una convención de comics. Voy a pasarme el puto sábado en una convención de comics rodeada de frikis sudorosos que necesitan urgentemente echar un polvo. Maravilloso.
Pueden apostar que no es precisamente mi plan soñado. El problema es que ahora mismo mi vida social no atraviesa su mejor momento. Irene y César tienen sendas citas con unos maromos buenorros, y aunque ninguno se atreve a decírmelo, creo que temen que si me los presentan quizás trate de levantárselos. Lo que es bastante probable, así que no les culpo. Y Alberto ha quedado con el resto de la pandilla, de modo que ahí tampoco soy bienvenida.
Entonces recibo un mensaje de Shadow Dancer preguntándome si le acompañaría al evento, porque su novia se ha puesto enferma. Ya, enferma ante la idea de tener que desperdiciar todo el día en esa mierda. Pero aunque me apetece tanto como que me salga un quiste en los ovarios, me recuerdo que le debo unos cuantos favores al chaval y acepto. Total, no puede ser tan malo.
Los cojones. Es aún peor de lo que imaginaba.
El público está compuesto por adolescentes con granos embutidos en disfraces de saldo de carnavales y tipos de edad madura que deberían empezar a aceptar que su vida es un puto fracaso. Qué puedo decir, no me interesan una mierda las historias de tipos con los calzoncillos por fuera y heroínas que se han puesto unos implantes 38D. Yo es que tengo una vida de verdad. Será una mierda, pero la prefiero mil veces a la de estos pajilleros.
Le digo a Shadow que se divierta, que yo le esperaré en el bar bebiendo cervezas. Entonces me comenta que en estos sitios al parecer no sirven alcohol. ¿Pero a qué mierda de lugar me ha traído? Aún así, le dejo que se divierta y me entretengo dando vueltas por el recinto.
Evito los pasillos masificados, básicamente porque no quiero que nadie me toque. Me salgo un rato con la mía hasta que una chica gorda intenta darme un abrazo gratis. Con sólo dos frases logro que se marche corriendo al baño, a llorar o a vomitar sus dos desayunos, eso es lo de menos.
Sigo caminando cuando me para un tipo que dice ser actor y me pregunta si quiero un autógrafo. Lo único que querría de él son copas gratis en el bar en el que seguro que trabaja. Intento largarme, pero el muy pesado empieza a contarme que apareció en no sé qué película friki haciendo de muñeco de plástico o yo qué cojones sé.
El cabrón no se da por vencido y sigue hablando de sí mismo. Por un momento pienso en humillarle, pero entonces pienso que su "carrera cinematográfica" ya es lo suficientemente humillante, de modo que lo único que hago es apresurar el paso como si se tratara de un mendigo pidiendo unas monedas. Lo que, todo sea dicho, intuyo que puede ser su futuro a corto plazo.
El día se me hace eterno, pero logro superarlo. Shadow, con una sonrisa de oreja a oreja, me dice que ha sido la mejor convención a la que ha asistido nunca y me pregunta si me lo he pasado bien. Miento y digo que sí. Entonces me pregunta si quiero acompañarle a la próxima. Mi respuesta, por desgracia para él, es menos amable pero mucho más sincera.
Entonces recibo un mensaje de Shadow Dancer preguntándome si le acompañaría al evento, porque su novia se ha puesto enferma. Ya, enferma ante la idea de tener que desperdiciar todo el día en esa mierda. Pero aunque me apetece tanto como que me salga un quiste en los ovarios, me recuerdo que le debo unos cuantos favores al chaval y acepto. Total, no puede ser tan malo.
Los cojones. Es aún peor de lo que imaginaba.
El público está compuesto por adolescentes con granos embutidos en disfraces de saldo de carnavales y tipos de edad madura que deberían empezar a aceptar que su vida es un puto fracaso. Qué puedo decir, no me interesan una mierda las historias de tipos con los calzoncillos por fuera y heroínas que se han puesto unos implantes 38D. Yo es que tengo una vida de verdad. Será una mierda, pero la prefiero mil veces a la de estos pajilleros.
Le digo a Shadow que se divierta, que yo le esperaré en el bar bebiendo cervezas. Entonces me comenta que en estos sitios al parecer no sirven alcohol. ¿Pero a qué mierda de lugar me ha traído? Aún así, le dejo que se divierta y me entretengo dando vueltas por el recinto.
Evito los pasillos masificados, básicamente porque no quiero que nadie me toque. Me salgo un rato con la mía hasta que una chica gorda intenta darme un abrazo gratis. Con sólo dos frases logro que se marche corriendo al baño, a llorar o a vomitar sus dos desayunos, eso es lo de menos.
Sigo caminando cuando me para un tipo que dice ser actor y me pregunta si quiero un autógrafo. Lo único que querría de él son copas gratis en el bar en el que seguro que trabaja. Intento largarme, pero el muy pesado empieza a contarme que apareció en no sé qué película friki haciendo de muñeco de plástico o yo qué cojones sé.
El cabrón no se da por vencido y sigue hablando de sí mismo. Por un momento pienso en humillarle, pero entonces pienso que su "carrera cinematográfica" ya es lo suficientemente humillante, de modo que lo único que hago es apresurar el paso como si se tratara de un mendigo pidiendo unas monedas. Lo que, todo sea dicho, intuyo que puede ser su futuro a corto plazo.
El día se me hace eterno, pero logro superarlo. Shadow, con una sonrisa de oreja a oreja, me dice que ha sido la mejor convención a la que ha asistido nunca y me pregunta si me lo he pasado bien. Miento y digo que sí. Entonces me pregunta si quiero acompañarle a la próxima. Mi respuesta, por desgracia para él, es menos amable pero mucho más sincera.
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