jueves, 21 de febrero de 2019

139. Una buena amiga

- ¡Shadow! ¡Colega!

Estoy en la puerta del instituto del chaval, con gafas de sol y una sonrisa de oreja a oreja, esperándole con los brazos abiertos, literalmente, con la intención de achucharle un poco y dejarle una buena marca de carmín en la mejilla. Un bonito gesto por mi parte, diría yo. Sin embargo su cara, cuando me ve, no parece reflejar la alegría que el momento merece.

- ¿Tessa? ¿Qué coño haces aquí?
- Joder, Shadow, qué triste manera de saludar a una amiga a la que hacía tiempo que no veías
- Tessa...
- Te echaba de menos
- Tessa...
- Quería saber qué tal te va con la chica esa, ¿Patricia? ¡No, Lisa! ¿Ves? ¡Me he acordado! 
- ¡Tessa!
- Vale, necesito un favor. Quiero que localices algún trapo sucio sobre una tipa, Bea. O que dejes fotos de pornografía infantil en su ordenador, me da igual. Escucha, no quería tener que recurrir a ti, pero el puto inútil de Berto sigue sin conseguir nada y tengo menos de dos semanas para impedir que se celebre la boda...

Shadow resopla e intenta darse media vuelta, pero soy más rápida y le corto el camino. Me quito las ganas y le  pongo ojitos, mientras sigo enseñando los dientes como si fuera la puta Julia Roberts.

- No sé de qué boda me hablas ni quién coño es Bea...ni me importa, si te soy sincero. No voy a cometer más delitos por ti, Tessa. ¡Y borra esa sonrisa, por favor, que me estás dando escalofríos!

Está bien. Lo he intentado por las buenas, pero es hora de probar con otras tácticas. Cambio el semblante, lo que a decir verdad es una liberación, y agarro al jodido renacuajo por el cuello.

- Escucha, pequeño cabrón. Yo te abrí las puertas al mundo del sexo y ten por seguro que puedo cerrártelas. ¿Me entiendes?

Desvía la mirada hacia la izquierda. Intenta que no se note, pero está hablando con una profesional. Su novia está a unos metros, mirándonos con cara de asombro. Le suelto y sonrío de nuevo.

- Tú lo has querido. Tendré que ir a saludar a mi vieja amiga y tener una charla con ella
- ¡No! - grita aterrado, consciente de que mis amenazas van en serio - Está bien, pásame los datos y veré lo que puedo hacer

Le doy las gracias y el prometido beso en la mejilla. Mientras me marcho, le escucho cómo maldice el momento en que me conoció. Añade algunos comentarios ofensivos hacia mi persona, pero decido pasarlos por alto como la buena amiga que soy.



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