miércoles, 20 de febrero de 2019

138. Casualidades

Ni martes ni pollas. Hoy lunes me planto ya en la consulta de Héctor decidida a despedir a mi psicólogo de una puta vez. Estoy harta de perder dinero para ser yo la que escuche a un mentiroso ludópata cuyo único mérito ha sido descubrirme mafias de países que ni siquiera sabía que existían.

Vengo sin hora, lo que me obliga a colarme en el turno de una señora gorda a la que, sinceramente, le estoy ahorrando unos cuantos euros y más de un disgusto. Si cree que tiene problemas ahora, no se imagina lo jodida de la cabeza que va a estar después de escuchar a ese charlatán.

- ¡Tessa! - se sorprende Héctor al verme - ¿Qué haces aquí? Da igual. Me alegra que hayas venido porque...
- Ahórrate el rollo, no estoy de humor - le contesto - Ya bastante absurda es mi vida últimamente
- ¿A qué te refieres?

Frunzo el ceño, me lo pienso un segundo y me siento. Supongo que una última sesión no me va a hacer daño. No más del habitual.

- Acepto hacer de stripper, mi padre está entre el público. Llevo a Luca a casa, se folla a mi madre. Me tiro a Raúl en un parque, nos pilla el poli que me cepillé. Joder, demasiadas casualidades, ¿no? 
- Umm, interesante

El muy cabrón se estira en su silla y se pone a mirar por la ventana, como si supiera el paradero exacto del Santo Grial pero fuera demasiado vago para compartir su descubrimiento. Me está irritando hasta extremos inimaginables.

- ¿Qué? - le grito
- Que hablas de casualidades cuando en realidad creo que te refieres a causalidades
- Estás a diez segundos de comerte la puta mesa, así que más vale que dejes de ser tan críptico
- Piénsalo un segundo. ¿Y si tú fueras la culpable de todas esas coincidencias de mierda?
- Cinco segundos, y pensando en graparte de paso las orejas a la silla

Héctor se levanta, se estira y sonríe.

- Estás convencida de que el universo conspira en tu contra, cuando la única responsable eres tú. Cuando decidiste tener sexo en el parque, elegiste uno en el que sabes que tu poli suele patrullar. Y en cuanto a tus viejos, sabes cómo son. Tenías claro lo que podía pasar si dejabas suficiente tiempo a solas a tu madre con Luca. Y admite que lo de tu progenitor tampoco te sorprende. Sobre todo si ya sabías la frecuencia con la que hace "viajes de negocios"

"Tessa, tú sólo saber sobrevivir en el caos. Odias la estabilidad. Y de forma consciente o inconsciente necesitas sacudir siempre los avisperos. Crear líos continuamente , que pasen muchas cosas a tu alrededor. Los problemas generados por las personas de tu entorno te impide tener que enfrentarte a tus propias mierdas, esas de las que realmente no puedes culpar a nadie".

Le miro con un poquito de odio. Luego me echo la mano al bolsillo y por primera vez en mucho tiempo, pago gustosa por la sesión. Cuando quiere el hijoputa es bueno. Más le vale que la semana que viene siga soltando perlas de sabiduría y no putos planes de robos descabellados.



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