Lunes, vuelta a la puta rutina. No me apetece que en la oficina sepan aún que me estoy follando al jefe, así que antes de ir a trabajar paso un momento por casa. Al entrar en mi cuarto descubro una nota de mi madre que pone "no me gusta cómo me mira Luca. Creo que quiere matarme". Le paso mi respuesta, escrita con excelente caligrafía, por debajo de su puerta. "Estaba pensando en preguntarle precios, pero si me dices que lo haría gratis, eso que me ahorro".
De camino al curro le dejo un mensaje de voz a mi padre, contándole por enésima vez lo mucho que le echa de menos mamá. Ya he descartado que vaya a largarse por propia voluntad, así que necesito que el viejo mueva el culo, venga aquí y se la lleve a rastras si es necesario.
Al mediodía toco en el despacho de Raúl para preguntarle si quiere ir a comer, pero rechaza el ofrecimiento porque tiene mucho trabajo. Al parecer es un informe urgente que pretendía redactar en su piso la noche anterior, pero no pudo porque su novia no dejaba de darle el coñazo reclamando atención y sexo. Me pregunto quién sería esa zorra desconsiderada.
- Por cierto - pregunta - ¿Sabes algo de Virginia?
- ¿Quién? - respondo sorprendida, hasta darme cuenta de que al parecer ese es el nombre real de la Emperatriste, que sigue sin aparecer desde que tuve aquella agradable conversación con ella
- No se ha presentado a trabajar y no conseguimos dar con ella
- No se ha presentado a trabajar y no conseguimos dar con ella
- Es una pena, era una chica encantadora - apostillo
- ¿Era? ¿Por qué usas ese tiempo verbal? ¿Tessa? ¿Hay algo que deba saber?
Enarca una ceja en modo interrogador. Le digo que mejor le permito seguir currando y me marcho a toda prisa. Quizás debería empezar a revisar las páginas de sucesos de los periódicos.
Llego a casa a eso de las nueve de la noche, completamente agotada. Luca está en el salón, viendo la tele. Me informa de que mi madre ha salido a dar una vuelta. Lo que, por mi experiencia, significa que estará en el bingo más cercano, haciendo la vida imposible a los pobres empleados del local.
- Tessa - titubea - Hay una cosa que me gustaría comentarte sobre tu madre, pero no sé si te enfadarás...
- Tranquilo, Luca, ya sé que es una vieja bruja. Soy yo quien tiene que pedirte perdón por...
- No, no. Al contrario. Me parece una mujer maravillosa y por eso me preguntaba si no te importaría que la invitara a tomar un café
- ¿A mi madre? ¿En serio? - pregunto, mientras caigo en la cuenta de que lo de las miraditas era real, aunque no por los motivos que suponía la vieja - Mientras luego no la pagues conmigo, tienes mi bendición. Pero te seré sincera, entre pasar un rato con ella o ir a "charlar" con tus jefes sobre el robo, juro que elegiría la segunda opción. De cabeza
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