martes, 5 de febrero de 2019

123. Estrategias

Noveno día con mi madre apalancada en casa y no hay perspectivas de que vaya a abandonarla en un futuro inmediato por voluntad propia. Con mi hermano Rod me costó menos. Está claro que estoy perdiendo facultades, lo que me obliga a dejarme de sutilezas y sacar la artillería pesada.

- Mamá, tienes que volver a casa. Lo de irte para tratar de encontrarte a ti misma es una gilipollez como un castillo
- ¿No es el motivo por el que lo dejaste todo y te mudaste aquí?
- ¡Sí, y por eso mismo te digo que no funciona! Mira a lo que me ha llevado, a tener a mi madre como compañera de piso forzosa

La hija de puta es dura de roer. Al ver que este planteamiento no funciona, cambio de estrategia.

- Ahora tengo novio, entiéndelo. Quiero comerle la polla tranquilamente en el salón mientras vemos la tele. Quiero que me folle a cuatro patas en la cocina mientras me tira del pelo y me azota. Quiero que me haga correrme en todos los rincones de la casa hasta chorrear y dejarlo todo perdido...

Vale, esto es vulgar hasta para mis estándares lingüísticos, pero necesito crear una imagen tan jodida en su cabeza que la haga decidir darse el piro. Sin embargo la jugada no sale como esperaba, porque se limita a sonreír y exclamar:

- Ah, qué bonito es el amor...
- ¡Mamá! Te estoy diciendo que Raúl va a usarme como un puto trozo de carne para cumplir todas sus perversiones y fantasías sexuales y tú...
- Sí, sí, yo también he pasado por eso. Recuerdo que de jóvenes, cuando tu padre aún no se había convertido en un gilipollas integral nos gustaba jugar a que yo era una bibliotecaria guarrilla y él...
- ¡Calla! El objetivo de esto era sacarte de casa, no descubrir sórdidos datos sobre la vida sexual de mis padres. ¡Buaghh!

Asqueada, cojo mi chaqueta y me largo, dando un portazo. Será mejor que me vaya a pasar la noche al piso de Raúl.

Al salir me doy cuenta de que, a lo tonto, es la tercera noche consecutiva que duermo fuera de casa. Como quien no quiere la cosa, mi madre está teniendo el piso prácticamente para ella sola.

No, si al final la vieja va a ser más lista de lo que yo creía.



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