lunes, 18 de febrero de 2019

136. Negociaciones arriesgadas

Mis padres no dejan de gritarse y reprocharse cosas. Mario y Javier se ponen gallitos, cabeza con cabeza, decidiendo quién la tiene más larga. Los ucranianos directamente flipan y yo les miro con cara de "matadnos a todos y ahorradme este puto infierno".

Estamos armando tanto escándalo que al final el boss en persona, Vladimir, no tiene más remedio que asomarse a ver qué coño está pasando.

- ¿Qué cojones hacéis aquí? - pregunta, pero en cuanto me mira a mí, suspira, como si mi sola presencia lo explicara todo. No sé si sentirme halagada o insultada
- Yo estoy aquí por Luca - respondo - El resto, hazme caso, no quieres saberlo
- No te metas en esto, mujer. Luca y yo sólo estamos hablando
- Hablando mis ovarios, Vladimir. Suéltalo de una puta vez - me sale el ramalazo heroína chula - Él no fue quien te robó tu puto dinero
- ¿Y tú cómo lo sabes?

Supongo que es un buen momento para confesar. En la Biblia dicen que "la verdad os harán libres". Lo que ocurre es que yo soy atea y me temo que en este caso ser demasiado sincera lo único que me haría es conseguirme un pasaje rápido al cementerio, así que lo descarto.

Si yo fuera una cabrona integral sin ética, le echaría la culpa a Javier y ahí que se las apañe, pero por suerte para él...no, espera. Sí que soy esa cabrona.

- Porque fue él - digo, mientras le señalo

Los ucranianos sacan sus pistolas y apuntan a Javier, que pega un gritito y se mea en los pantalones. Al menos mis viejos dejan de gritar, atentos a la situación. Y yo me interpongo entre los matones y mi vecino, con las manos abiertas, intentando ganar tiempo.

- Pero piensa que si le matas no recuperarás tu dinero
- ¿Por qué le proteges? ¿Es que eres su cómplice o algo así?

Lo siento, Javier, he intentado salvarte la vida, pero a partir de aquí estás solo. Me aparto de inmediato mientras niego con la cabeza y le digo que me lo ha confesado de camino hacia acá, que de haberlo sabido antes por supuesto que se lo habría contado.

¿Sueno creíble? Joder, pues claro, soy una mentirosa nivel profesional. ¿Tengo una remota idea de lo que estoy haciendo o un plan secreto que nos vaya a sacar a todos, incluido Javier, de esta situación? Pues no, para qué negarlo. Mi único plan es seguir tratando de ganar tiempo, a ver si ocurre un milagro y conseguimos salir todos de una pieza de esta situación.

¿Saben qué? El milagro se hace realidad, en versión mi poli, Adrián, acompañado de unos cuantos compañeros del cuerpo, que entran en el bar, atraídos por el escándalo, con las pistolas desenfundadas, gritando a los mafiosos que tiren las armas. Vladimir no es tonto y, sabiendo que tiene las de perder, hace un gesto a sus hombres para que obedezcan.

Javier se echa al suelo, hecho un ovillo, sobre el lugar donde se ha meado. Joder, qué asco. Mis padres se abrazan, lo que indica hasta qué punto se había puesto chunga la cosa. Mario me mira, como pidiendo explicaciones, pero yo no tengo tiempo para hacerle caso. Estoy analizando la situación, porque toca actuar rápido.

Së que no es el primer delito de Vladimir, y que si la cosa se pone chunga, puede acabar deportado, o peor. También sé que, dentro o fuera de la cárcel, puede mandarnos matar a todos. Y por último sé que Adrián aún está colado por mí. Así que mezclo todos estos datos en mi cabeza y, a regañadientes, me convenzo de que sólo hay una manera de arreglar todo este puto embrollo.

Me llevo a Adrián a otra habitación y entonces me toca hacer la cosa más humillante, obscena y degradante que he hecho en toda mi vida. Le ruego que me ayude.

- Venga, tío. Sabes tan bien como yo que si detienes a Vladimir, mañana mismo habrá otro ucraniano que tome su lugar - le explico - Y a éste al menos le tienes controlado
- Joder. Tessa, me estás pidiendo que haga la vista gorda con unos criminales

Le pongo ojitos. Es un truco sucio, pero increíblemente funciona. Soy única corrompiendo todo lo que toco

- Está bien - acepta a regañadientes - Pero sólo si me invitas a cenar una noche
- Sabes que ahora tengo novio, ¿verdad? Me pescaste con él hace unas noches en el parque
- Sí, pero es obvio que eso no durará. Puedo esperar

Estoy a punto de mandarle a la puta mierda cuando me recuerdo a mí misma que me acaba de salvar la vida, literalmente, así que se ha ganado el derecho a dudar todo lo que quiera del futuro de mi relación. Sellamos el trato con un beso en la mejilla y volvemos afuera, donde están todos esperándonos. Pongo las manos en jarra y, con aires chulescos, tomo el control de la situación.

- Vladimir, hoy es tu día de suerte. La policía se va a ir ya mismo, como si aquí no hubiera pasado nada. Ahora, en compensación, quiero que dejes en paz a Luca, a Javier y a todos nosotros. Sabes tan bien como yo que no hacías esto por la pasta, sino por orgullo. Y entiendo que te joda, pero seguro que puedes vivir con ello. ¿Estamos de acuerdo?

Asiente con la cabeza.

- Perfecto. Javier, como compensación por lo que ha pasado hoy, prometo que te ayudaré a recuperar a...como cojones se llame la Emperatriste

En realidad lo hago porque el hecho de que estén juntos es el peor castigo que se me puede ocurrir para ambos. Días de vino y lloros, va a ser divertido ver cómo evoluciona la situación.

- Y el resto, cogiendo aire. Mario, lárgate a tu puta casa. Y queridos progenitores, iros a hablar o a gritaros a vuestra casa, a la de mi hermano o a cualquier otro sitio, pero dejadme en paz, coño

No sé si es por la tensión de la situación o porque tengo pinta de loca desequilibrada, pero nadie se atreve a llevarme la contraria y en menos de tres minutos el local queda prácticamente vacío, incluyendo a Luca, que sigue de una pieza. Soy la última en irme, para comprobar que nadie hace ninguna gilipollez. Cuando estoy a punto de desaparecer yo también, Vladimir se me acerca.

- No vengas a joderme tú ahora 
- No, no. Te juro que sin rencores, Tessa - me dice riéndose - Sólo quería preguntarte si no estarías interesada en unirte a mi organización. Estás como una puta cabra y tienes más huevos que todos mis hombres juntos
- Ahora mismo tengo curro - contesto, ya más relajada - Pero está bien saber que alguien aprecia mis capacidades

Me guiña un ojo y se vuelve a la oficina. No sé, que un asesino sin escrúpulos te piropee a lo mejor no es algo bueno. Pero a mí logra subirme la autoestima.



No hay comentarios:

Publicar un comentario