sábado, 9 de febrero de 2019

127. Yo nunca

Ya es viernes y yo tengo mono de bares, así que convenzo a Raúl para que salgamos a tomar algo. Para mi sorpresa, acepta encantado. Joder, ¿y qué hago yo ahora con el discurso que tenía preparado sobre lo muermo que es y la cultura del heteropatriarcado opresor?

No es que Raúl me haga el gusto, es que el bastardo tiene una marcha que no es normal, hasta el punto de que a eso de las tres de la mañana por mí nos iríamos a casa, pero no le pienso dar el gusto de ser yo la que claudique. Lo que significa que podemos seguir toda la puta noche, el puto día siguiente y toda la puta semana, pero tengo una reputación que mantener y no me la va a joder.

Bebemos. Nos morreamos. Bailamos. ¡Incluso flirtea con otras tías en la pista de baile! ¡Será cabrón, eso es mío! Una cosa sí les confieso, es mucho más divertido cuando lo haces tú que cuando te pagan con tu propia moneda. Pero por mucho que me provoque, no voy a decir nada.

Hacia el final de la noche, completamente desatado, me propone jugar al "yo nunca". Odio ese juego y se lo hago saber, pero se pone tan pesadito que, a regañadientes, acabo aceptando.

- Yo nunca he follado con dos personas distintas la misma noche - dice desafiante

Bebo.

- Yo nunca he grabado un video porno casero - continúa, buscándome las cosquillas

Vuelvo a beber, de bastante mala hostia.

- Yo nunca he mantenido una relación homosexual

Su tono es desenfadado. Creo que lo hace esperando haber topado con alguno de mis límites, pero, para su sorpresa, bebo de nuevo. ¿Recuerdan la historia de fin de año?

Encabronada, cojo la botella y me la bebo entera, a morro. Al terminarla la dejo caer contra la mesa bruscamente.

- Voy a ahorrarte el esfuerzo, seguro que he hecho todo lo que estás pensando. Y algunas cosas que seguro que no has pensado, también. ¿Contento? Si querías interrogarme sobre mi pasado sólo tenías que preguntarme sin recurrir a esta mierda

Me mira con cara de culpabilidad y sé que quiere disculparse, pero no voy a darle esa satisfacción. Sin dejar que abra la boca, cojo mi chaqueta y me largo. Ligeramente humillada, bastante cabreada y, sobre todo, muy borracha. Puto novio y puto juego de mierda.




No hay comentarios:

Publicar un comentario