Llego pronto al trabajo porque tengo mil cosas que hacer. Estoy concentrada en acabar una nota de prensa cuando de repente alguien aparece a mi lado y me da un susto de muerte. No me lo puedo creer. ¡Es la puta Emperatriste! ¡Sigue viva!
- Tessa - me dice, entre agobiada y angustiada - ¿sabes qué está pasando? ¡Mi tarjeta de acceso no funciona y las claves del ordenador tampoco!
- ¿Pero se puede saber dónde te habías metido...tú? - al final de la frase intento meter su nombre, pero me doy cuenta a tiempo de que se me ha vuelto a olvidar
La Emperatriste me mira con el mismo grado de confusión con el que la miro yo a ella. Sólo que en su caso parece además ligeramente cabreada.
- ¡Me cogí unos días libres porque me sentía muy triste! ¡Te lo conté!
- ¿Ah, sí?
- ¡Pero si te pedí que se lo comunicaras a Raúl y me dijiste que no me preocupara, que tú te encargabas!
Ostia puta, que resulta que la había vuelto a ver ese día y ni siquiera me enteré. Joder, mi capacidad para ignorar a la gente que me la suda es superior a lo que yo creía. ¡Mola mucho!
Entonces pongo en práctica uno de mis mejores talentos: mentir como una bellaca. Obviamente no le voy a contar que dejé caer que estaría muerta o en un psiquiátrico y que por eso le han rescindido el contrato. En su lugar le digo que por supuesto que lo comuniqué, pero que los jefes decidieron despedirla igualmente. Es lo bueno de que todo el mundo la odie en la oficina. Que puedo echar mierda de los demás y suena plausible.
Entonces pongo en práctica uno de mis mejores talentos: mentir como una bellaca. Obviamente no le voy a contar que dejé caer que estaría muerta o en un psiquiátrico y que por eso le han rescindido el contrato. En su lugar le digo que por supuesto que lo comuniqué, pero que los jefes decidieron despedirla igualmente. Es lo bueno de que todo el mundo la odie en la oficina. Que puedo echar mierda de los demás y suena plausible.
- No me lo puedo creer - comenta, deprimida. Bueno, como siempre - Me he quedado sin trabajo. Y justo ahora que lo estoy pasando tan mal con un tío
Empieza a darme la chapa. Y aunque tengo tantas ganas de escucharla como de que un oso me arranque la cara de un zarpazo, pienso que dado que por mi culpa se ha quedado sin empleo, quizás fingir unos minutos que me interesa su vida es lo menos que puedo hacer.
Me cuenta que lo está pasando mal porque el tipo con el que está desde hace casi un año no parece muy dispuesto a dejar a su mujer por ella. Que sabe que no debería haberse liado con alguien casado, pero que él la hizo sentir única y bla bla bla.
Acto seguido me enseña en el móvil una foto del tipo en cuestión. Tengo que haber auténticos esfuerzos para no soltar una carcajada al ver en la pantalla el rostro de Javier. Mi vecino.
Acto seguido me enseña en el móvil una foto del tipo en cuestión. Tengo que haber auténticos esfuerzos para no soltar una carcajada al ver en la pantalla el rostro de Javier. Mi vecino.
- Escucha, Emper...cielo, creo que hay algo que deberías saber sobre tu novio y lo de sentirte única
Me encantaría decir que paso un mal trago viendo su cara de desesperación cuando le cuento cómo Javier no ha dejado de acosarme. Pero, ¿a quién quiero engañar? Lo disfruto de lo lindo.
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