El final de la semana pasada fue apoteósico. El inicio de ésta, no tanto. Sobre todo por la negativa de Raúl a tener sexo en los lavabos del curro, alegando no sé qué de chorradas éticas. Él se lo pierde. En realidad lo que me encabrona es que también me lo estoy perdiendo yo, pero supongo que tendré que contener las ganas hasta la noche.
Es la putada de hacer planes, que luego se te joden. A media tarde recibo un mensaje para quedar que me obliga a aplazar la sesión maratoniana de sexo. Le explico a Raúl que hoy tendrá que aprender a sobrevivir sin mí y pongo rumbo al bar en el que me esperan.
En condiciones normales habría pasado del tema como de la mierda. Pero quien me ha escrito es Luca, y me siento en deuda con él después de que me ofreciera su hombro en mi momento más jodido. Me cago en la puta, sí que me estoy ablandando.
Para cuando llego, el ucraniano ya va bien surtido de vodka. Me sonríe a lo lejos y me hace un gesto para que me acerque.
- Tessa, encanto. ¿Cómo te trata la vida?
- Muy bien. Tengo curro nuevo, novio nuevo y follo como siempre. Y ahora corta el rollo y dime qué coño quieres. Tú no me has llamado para que nos pongamos al día
Se echa a reír, pero no lo niega. Por eso me cae tan bien, porque va directo al grano.
- Necesito que seas sincera. ¿Seguro que no tienes ni idea de quién estuvo involucrado en el robo?
- ¡Joder, Luca! ¡Ya te he dicho que yo no tuve nada que ver con esa mierda!
- ¿Y Héctor?
- Venga, ya. ¿O sea que os devuelve el dinero, logra salvar el cuello in extremis y lo va a arriesgar todo cometiendo el mismo puto error dos veces?
Que, todo sea dicho, es lo que pasó, pero confío en que los ucranianos lleguen a la conclusión de que ni siquiera él puede ser tan gilipollas como realmente es. No sé si Luca se lo traga, pero al menos deja de insistir.
- ¿Y Héctor?
- Venga, ya. ¿O sea que os devuelve el dinero, logra salvar el cuello in extremis y lo va a arriesgar todo cometiendo el mismo puto error dos veces?
Que, todo sea dicho, es lo que pasó, pero confío en que los ucranianos lleguen a la conclusión de que ni siquiera él puede ser tan gilipollas como realmente es. No sé si Luca se lo traga, pero al menos deja de insistir.
- Lo sé, lo sé, pero tenía que preguntártelo. Mis jefes siguen bastante nerviosos. Ahora creen que hay un topo en la organización y han empezado a "hacer preguntas"
Lo dice con una sonrisa en la cara, pero sé leer perfectamente entre líneas y me acojono.
- ¿Vas a estar bien, Luca? Quiero decir...
- Sí, sí, sí. No te preocupes. Sólo necesito esconderme por un tiempo, hasta que las cosas se calmen o aparezca el culpable
Y de repente me digo que tengo que hacer algo. Quizás sea porque el matón ucraniano me cae bien, porque soy en buena parte culpable de la situación o porque nunca me ha amenazado con romperme los brazos pese a que los dos sabemos que estoy implicada hasta el cuello. Un poco por todo. Así que me quedo pensativa hasta que de repente se me ocurre una brillante locura.
Cuando abro la puerta de casa, mi madre se sorprende y maldice por lo bajo, como si le molestara mi presencia. Ya, pues que se prepare, porque esto no es nada.
- Mamá, te presento a Luca - anuncio, con una pizca de retintín - En realidad ya lo conociste en la fiesta, pero ibas tan drogada que es posible que no te acuerdes. En cualquier caso te alegrará saber que a partir de esta noche ya no eres la única inquilina en la pensión Tessa
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